Conexión con el arma. Eskrima táctica.

Si hay algo que suelo corregir a los que se inician en el arte de la Eskrima es la forma que tienen de agarrar el arma. Puede parecer algo sin importancia, pero considero que es fundamental.

Esta idea puede ser uno de los pilares sobre los que se sustenta la Eskrima. Vamos a estudiar.

Cuando viene gente nueva a clase, de las primeras cosas que enseño es la forma correcta de sostener el arma. Puede parecer algo evidente y simple, pero en un porcentaje muy alto, los iniciantes, incluso con una presumible experiencia anterior, fallan en este asunto.

La Eskrima se ha transformado en muy poco tiempo en una competición de “majorettes” sin sentido. Mover el arma porque sí, de forma “espectacular” o explorar la estética a toda costa, no sirve para nada y desvirtúa el arte.

Argumentando

Buscando argumentos que refuercen mis explicaciones suelo rastrear información, hablar con personas dedicadas al mundo de las armas y recordar mi propia experiencia.

Hace años (más de diez), mientras daba una clase de Eskrima, hablaba sobre cómo la destreza con la que empuñamos el arma condiciona nuestra forma de combatir . Ese día había asistido al aula una chica, novia por aquel entonces de uno de mis estudiantes, de origen japones y que de camino era cinturón negro de Kendo. Se interesó mucho por Eskrima y ese interés se despertó justo cuando empecé a explicar la conexión que debe existir con el Arma.

Kendo, de una tradición ancestral guerrera, es un arte basado en el filo de la espada y resulta que comparte los mismos principios con Eskrima… regreso una vez más a la idea: diferentes caminos que van en una misma dirección.

Antes de extenderme más en explicaciones de corte intelectual “eskrimológico” que pocos leerán, paso a mostrar algunas imágenes:
orihinal-eskrima-hands-grip

En esta imagen se ve: a)  error típico y b) ejemplo de agarre básico correcto.

A. Agarre erróneo.

Con esta imagen pretendo mostrar uno de los errores más comunes que existen en la forma de sostener el arma. Los pulgares índice y pulgar abrazan de forma frágil el bastón. La mayor parte de las veces esto se hace por:

  • incapacidad de movilidad / flexibilidad en la sección de la muñeca.
  • inconsciencia.
  • poca o nula experiencia combativa.
  • poca o nula experiencia en trabajo de potencia y golpeo.
Ocurre de forma permanente en:
  • estático, posición de guardia por ejemplo.
  • al finalizar un golpe, donde nos relajamos.
  • al mover de forma circular el arma (cual majorette).

Las consecuencias son siempre negativas. La superficie de control es mínima y la posibilidad de perder el arma máxima.

Observad la imagen que sigue:

orihinal-eskrima-errores

Aquí, desde otra perspectiva, señalo el tipo de error que se da normalmente tras golpear y/o en situación estática de combate. Desprende fragilidad y actitud relajada, por lo que en ambos casos, hablando de una situación combativa más o menos real, podrá ser utilizado en nuestra contra.

Este espacio creado entre la base de la mano y el arma desconexiona y limita la funcionalidad del Arte. Ser conscientes de ello es importante para el propósito del estudio de la Eskrima y por extensión de cualquier arte en el que se trabajen armas.

B. Agarre completo.
orihinal-eskrima-detalles-correctos

Marcada la zona de “presión sustentante“.

En esta ocasión muestro la zona de presión sustentante. Los tres dedos afianzan con firmeza el arma, el punto de conexión se sitúa desde la base de la mano hacia el canto de la misma, alejándose del dedo pulgar e índice (como flotando entre ambos).

El uso de este agarre proporciona un poco menos de flexibilidad o amplitud al movimiento porque el arma se fusiona con la estructura física que lo empuña. Pudiera parecer algo más rígido, todo dependerá del tipo de trabajo de acondicionamiento que tengamos (zonas antebrazos / muñeca). De esta forma se da mucha solidez a todo el sistema de golpeo.

Punto de conexión

El punto de conexión es de vital importancia. La presión sustentante deberá ser variable / cambiante. La idea del “agarre perfecto” (firme pero suave) en sintonía con el arma es quizás la representación más fiel y palpable de lo que puede ser el concepto de la fluidez de la energía en un sistema de artes marciales.

Cuando el error es persistente, y suele serlo, una de la formas que encuentro más efectivas para modificar esta conducta es invitar al estudiante a que golpee con potencia, primero al aire y luego a algún objeto, con el agarre frágil vs. el correcto. El siguiente paso sería hacer sparring (larga o corta y a diferentes intensidades), cada vez que se vea el “agarre frágil” simplemente golpear el arma del contrario.

Un agarre apropiado guía el arma con exactitud y transmite la fuerza del cuerpo a través del filo (idea indispensable dentro de la Eskrima más antigua) durante toda la parte efectiva del golpe (corte). Al mismo tiempo, un agarre muy apretado evita que la espada se mueva completamente en su trayectoria natural, haciendo que los  golpes (cortes) sean débiles.

Hay dos referencias literarias magistrales que hablan sobre el correcto agarre del arma y que ya he compartido anteriormente en este Blog. Al caso no me importa repetir, algo así siempre merece ser recordado:

Decía el gran Miyamoto Musashi :

“Sujete la espada con un sentimiento como si estuviese flotando entre el dedo pulgar y el dedo índice, el dedo medio ni apretado ni flojo, y con los dos últimos dedos un poco apretados. Cuando usted toma una espada, tiene que sentir la intención de cortar al enemigo. Cuando se corta a un enemigo no debe cambiar su agarre, y sus manos no deben “acobardarse”. Cuando tropieces con la espada del enemigo a un lado, o se librare de ella, o de fuerce hacia abajo, tiene que cambiar un poco la sensación en el dedo pulgar y el índice. Pero por encima de todo, debe tener la intención de cortar al enemigo en la vía a agarrar la espada.”

Apuntaba Arturo Pérez-Reverte magistralmente en su “Maestro de Esgrima“:

“Recuerden el viejo principio. Hay que sostener la empuñadura como si tuviésemos un pájaro en las manos: con la suavidad precisa para no aplastarlo, y con la firmeza suficiente para que no eche a volar…”

Un ejemplo del trabajo de agarre que antes estuvimos viendo:

José Díaz Jiménez

José

José

“Si vis pacem, para bellum”

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