Cuentos de Samurais: “La Templanza del Samurai” y “Los tres Hermanos”. Eskrima views.


Es la segunda vez que proponemos unos cuentos sobre samurais; de forma recurrente, este tipo de historias pretenden, a través de los preceptos de Bushido, mostrarnos la verdadera vía del guerrero bajo la imagen del Zen ( Budismo Japones). Siempre me han encantado estos pequeños relatos que nos dejan la impronta inocente de una enseñanza que nos suele remover a través de la metáfora que se muestra al final de la fábula.

En esta ocasión serán dos cuentos (no son muy extensos): La templanza del Samurai y Los tres Hermanos. Dos relatos que se inclinan a mostrar la sabiduría adquirida con el paso del tiempo, siendo ésta una imagen recurrente de la madurez tan fundamental en el arte de la guerra. Evitaré hacer cualquier tipo de comentario al final de cada relato ya que pienso que lo ideal es sacar vuestras propias conclusiones a través de la afectación que os produzca la lectura. Espero que los disfrutéis tanto como yo.


La templanza del samurai

imagesCuentan que cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes el noble arte de la espada y la meditación. A pesar de su edad, circulaba la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación. Solía esperar a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero se fue hasta donde estaba el viejo samurai para derrotarlo y así aumentar su fama.

Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío. Juntos, todos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzó a insultar al anciano maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus antepasados. Durante horas hizo todo por provocarle, sin embargo el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.

Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

-“¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?”.

El maestro les preguntó:“Si alguien llega hasta vosotros con un regalo y vosotros no lo aceptáis, ¿a quién pertenece el obsequio?”.

– “A quien intentó entregarlo”, respondió uno de los alumnos.

-“Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos -dijo el maestro-. Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo”.


Los 3 hermanos.

Un viejo guerrero Samurai , que en su juventud logró sobrevivir a los embates de diversas guerras entre señoríos, presintió que sus días en este plano de vida se terminarían , y decidió dar lo poco que tenía a sus tres únicos hijos , los cuales también eran samurais , pero de un nivel de pelea muy básico.

Como él presentía que su destino final se acercaba decidió que no sería posible enseñar el arte del Kenjutsu por completo a sus tres hijos lo que lo entristecía muchísimo pues sin duda después de su partida ellos serían presa fácil de otros guerreros de mayor nivel.

Mientras se preparaba espiritualmente en meditación para su partida , le llegó una visión y una forma de dar el último legado a sus jóvenes hijos.

Mientras hacia un recuento de las posesiones en armas que tenía y al observar las flechas que había forjado años antes como regalo para sus hijos, (las flechas tienen una simbología muy especial para los Japoneses pues denotan el vehículo con que se trasladan los deseos y las metas, y su objetivo es no regresar del lugar de donde salieron) así comparó los deseos que dejaría como último legado para sus tres hijos.

Días mas tarde convocó a los tres para darles sus bendición y para darles sus partes de la herencia a cada uno, durante ese momento dijo :

” Se que ustedes seguirán mis pasos como guerreros y se que aún son muy jóvenes e inmaduros en el arte del sable, no obstante sus técnicas son complementarias y solo tuve tiempo de enseñarles a atacar y no a defender…tengo una enseñanza más por darles…sepan que en estas flechas esta el secreto para que ustedes puedan ser invencibles a pesar de que solo saben técnicas de ataque.”

Los tres muchachos se quedaron sorprendidos , se miraban entre si , pues no sabían como tres flechas habrían de hacerlos invencibles. El anciano les sonrió y les entregó una flecha a cada uno de ellos. Los jóvenes las miraron y quedaron muy confusos pues las flechas no parecían tener ninguna cualidad superior…uno de ellos dijo:

“Padre gracias por tu regalo y por entregarnos estas flechas , pero díganos ¿Cómo es que esta simple flecha nos va hacer invencible?

El anciano le dijo:

“Si decides romper esta flecha con tus propias manos seguramente lo lograras sin ningún tipo de problema pero si juntas las tres te será casi imposible romperlas, une las flechas en una e intenta romperlas tan solo con tus manos.”

El chico comprobó que su padre tenía razón pues a pesar de que eran simples flechas, estaban hechas de maderas duras y al juntar las tres no se podían romper .

El anciano sonrío de nuevo al ver que ninguno de los tres pudo romper el grupo de flechas y continúo diciendoles :

“Así como el estilo de estas tres flechas es solamente el de atacar un objetivo , el de ustedes es igual, pero pongan atención pues esta es la herencia más importante que les dejaré. Las flechas son indestructibles si se juntan pero si se deja una sola, cualquiera podrá romperla. Estas flechas representan sus cualidades y sus personalidades en el combate , de igual manera , para que ustedes sean invencibles, deberán pelear juntos y atacando de una manera definitiva y sin titubear , pues el día que decidan pelear solos será lo último que hagan: rota una de las flechas las otras son mas fáciles de romper. Esta es la manera de que los tres sean invencibles a pesar de que solo saben los ataques y no las defensas.”

Desde entonces ninguno de los tres hermanos se atrevió a pelear solo y desde ese momento juntos fueron invencibles.


Si quieres leer otros cuentos compartidos en Fightlosofia visita este enlace: Dos pequeños cuentos de Samurais.

 

José Díaz Jiménez

 

 

 

José

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"Si vis pacem, para bellum"

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