Eskrima e intensidad.

En Eskrima, la capacidad de variar la intensidad es cuestión de experiencia combativa.

Eskrima e intensidad

Tu primer día de entrenamiento en Eskrima, concretamente; la primera vez que hiciste un sparring decente, frente a alguien decente (ojalá haya sido así alguna vez en tu vida), y armas mediante, fue probablemente bastante similar al mío y al de todos los demás que ahora leen este blog: te bloqueaste y diste todo lo que tenías a la máxima potencia hasta que te agotaste (más pronto que tarde) y terminaste con medio metro de lengua fuera y siendo una caricatura de lo que te habías imaginado ocurriría.

A falta de experiencia, solemos tirar de brutalidad (que suele ayudar bien poco), lo típico que me gusta llamar «brujitsu».

El camino hacia la experiencia está ligado en gran medida al frágil equilibrio existente en la tarea de gestionar la tranquilidad y la intensidad necesarias. No importa cuanto hayas entrenado y preparado físicamente: si vas a la máxima intensidad durante un período de tiempo largo, te vas agotar.

En un encuentro deportivo lo más que te puede pasar es que pierdas la competición, lo cual en realidad es totalmente irrelevante, pero en la calle, cuando hay armas o tu vida simplemente corre peligro, el coste es «un poco» más alto.

  • La clave es comprender que la alta intensidad solo se requiere durante breves períodos en Eskrima, generalmente cuando se ataca o se «defiende» (protege) una posición.
  • Se trata de una pequeña fracción del tiempo sobre el total de lo que puede durar la agresión. El resto del tiempo debemos estar centrados en mantener un estado relativamente relajado; como ya he comentado en otras ocasiones: alerta pero tranquilo.
  • Cuanto mejor entiendas este tipo de «»habilidad, más tiempo podrás entrenar, menos lesiones sufrirás y más seguro estarás.

Aprender a mantener este estado, fluyendo de ese estado «relativamente calmado» a «picos de agresividad» controlada es una parte fundamental de tu desarrollo en tu Eskrima combativa y es la verdadera clave para la resistencia en el momento de la verdad.

Aquí, UNA VEZ MÁS, LA HERRAMIENTA FUNDAMENTAL ES EL TRABAJO DE SPARRING (en sus diferentes intensidades y variables). Tan solo con la experiencia que te brinda el trabajo bajo presión vas a poder a empezar a modular esa calma necesaria y a entender y ver esos huecos en los que poder presionar y cambiar el ritmo de la lucha.

  • Si tienes dificultades para encontrar esa calma de la que te hablo, intenta adoptar posiciones en las que te sientas cómodo en las que puedas «amarrar la pelea» y así recargarte, recomponerte, buscas una mejor posición, piensas un poco.
  • En este punto quiero hacer hincapié en la idea de que esto se trata de un método de entrenamiento, será efectivo para aprender  a gestionar la intensidad, no para aplicar en el mundo real, los tiempos se verán drásticamente reducidos. En la realidad cada segundo cuenta, es la experiencia en este tipo de trabajo lo que hará efectivo el recomponer la situación: estrés, gestión/calma, picos de agresividad…
  • Hablando de porcentajes y para terminar con algo concreto esta breve entrada, lo ideal sería pasar el 70-80% de un sparring (combate, pelea…) en un estado «bastante tranquilo» para que puedas aplicarte con eficiencia el 5-10% restante que es en definitiva el tiempo en el que todo «se gana o se pierde».

Jose Díaz Jiménez

Jose

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