Eskrima es cuestión de equilibrio.

En Eskrima el equilibrio se demuestra en movimiento, ser capaz de estar equilibrado es síntoma de tener una buena posición.

Eskrima, equilibrio y posición.

A estas alturas a alguno ya les sonará la cantinela aquella de «una buena posición para un buen movimiento«. Me reitero en esta afirmación.

El equilibrio es movimiento, rectificar posición, moverse y reiniciar el ciclo. Así constantemente. En este proceso la coordinación es la base sustentante de todo lo que resta, así que prestemos atención al asunto.

Estudiar el movimiento es Eskrima es, sobre todo, prestar mucha atención a los pequeños detalles, los importantes. El equilibrio es quizás uno de los más importantes.

Para estar equilibrados hace falta partir de un desequilibrio que viene provocado por el mismo movimiento, es una de las habilidades que más pueden mejorar y es que no hace falta ser un equilibrista profesional para entender de qué estamos hablando.

El equilibrio viene representado en diferentes planos. Y debemos experimentar con ellos para tener referencias de posicionamientos y correcciones que a la hora de la verdad nos ayuden a mejorar una posición y por consiguiente encontremos el equilibrio que necesitamos para seguir desarrollando la acción.

Anécdotas, dolor y equilibrio.

Hace nada recordaba una anécdota de cuando yo era muy niño y practicaba Yawara. Recuerdo como si fuese ayer que nos enseñaron una patada en giro que requería algo más de equilibrio de lo acostumbrado. Yo tenía cierta habilidad natural y a pesar de que ponía todo el empeño del mundo aquello más que una patada en giro parecía una mala réplica de una coz de burro.

Jesús que era un tipo muy paciente con nosotros, ponía mucho empeño en hacernos hombrecitos de provecho. Recuerdo aquella época con mucho entusiasmo, empezaba a abrir los ojos, empezaba a preguntarme cosas. Quizás es de las primeras personas que de veras me hizo sentir una relación especial con el dolor a la hora de entrenar. Veníamos de entrenar con su hermano, Salvador, desde que éramos unos niños, ahora ya éramos adolescentes y empezábamos a practicar en «otro nivel», un escalafón diferente, el cinturón negro parecía más cerca.

Recuerdo que en muchas ocasiones me sacaba de UKE, creo que me dejaba someter con facilidad. Recuerdo que hacía las técnicas y aquella manera de retorcerme las extremidades en las luxaciones eran más dolorosas de lo que yo habría imaginado, aquellas técnicas imposibles y complejas parecían más impresionantes si dolían. Ahí empecé a forjar un poco mi sentido de relativizar el dolor, entendía que aquello era necesario, apretar duro, el profe quería hacernos duros.

Con la perspectiva de los años mi visión y mis lesiones crónicas refrendan la locura que representaba aquel sistema de entrenamiento (sobre todo siendo tan jovencitos), que por otro lado el profesor había heredado de forma tradicional.

Entendiendo equilibrio…

El caso y volviendo al asunto del equilibrio, resulta que la frustración hizo acto de presencia y no sabía que hacer para mejorar aquella patada, mi equilibrio se demostraba insuficiente.

Me armé de valor, yo siempre he sido muy , pero que muy tímido, y le pregunté por cómo mejorar mi equilibrio. Su respuesta, que en realidad fue un ejemplo, me impresionó tanto que hoy en día aun sigo haciendo aquello que me propuso.

Como aun había gente en clase, a pesar de que la clase recuerdo que ya había terminado, alzó la voz para compartir aquello que le había preguntado:

  • «Jose, es equilibrio es cosa de práctica. Cuanto más lo practiques, mejor lo harás. Mira yo lo que hago es, cuando me estoy duchando y me voy a enjabonar un pie, me pongo a la pata coja y me limpio ese pie, luego el otro. Que me voy a poner un calcetín; lo mismo, no me siento, lo hago de pie y levanto mi pierna. Un zapato, atarse los cordones. Así con cosas del día a día mejorarás, ya lo verás».

Aquel simple consejo, dicho en el momento adecuado a una mente pre-adolescente, se puede decir que modificó mi conducta ante lo que significaba entrenar, entrenar era casi todo en la vida. Si ya era friki adolescente pro-bruce lee a tope, ahora se había abierto la caja de pandora.

He de reconocer que me he dado más de un golpe serio y ridículo en misma proporciones por hacer el gamba y querer ponerme siempre el zapato (zapatilla, calcetín…) a la pata coja, pero también tengo que admitir que el equilibrio dejó de ser un problema y no porque sea ésta la mejor de las soluciones, sino porque al estar constantemente probando mi equilibrio, me di cuenta de que en realidad lo que estaba haciendo era mejorar mi posición para no caer.

Y así, con el paso de los años y de forma casi inconsciente (y a base de porrazos) empecé a entender que el equilibrio no es ser capaz de mantener una posición estática de forma compleja (que también), el equilibrio es una de las capacidades más importantes que debemos desarrollar para cuando sufrimos una agresión poder invertir la situación a nuestro favor desde la perspectiva de una reorganización de posicionamiento.

Ser y estar equilibrados en Eskrima para sobrevivir.

Doy mucha importancia a los desplazamientos, no es nada nuevo. Es la herramienta necesaria que relaciona lectura del ángulo y reconocimiento de distancia. Es justo donde debemos desarrollar y centrarnos en el equilibro.

El equilibrio no es más que la relación entre movimiento, posicionamiento y acción.

En clase insisto mucho en que nuestros desplazamientos no deben ser pesados. Si pesan es porque el peso no está bien distribuido, la posición no es cómoda:

  • Si te cuesta marchar hacia atrás o hacia adelante tendrá que ver con la carga de peso excesivo en una de nuestras piernas (adelantada o atrasada). Debemos estudiar como aligerar esa tensión y balancear conscientemente ese peso para impulsarnos en la dirección requerida.

Por lo tanto, si estamos desequilibrados, somos flancos relativamente fáciles de alcanzar.

Puede que no seamos rápidos, que no golpeemos con mucha potencia, pero si nuestros desplazamientos son buenos, gran parte del trabajo combativo estará refrendado por una estructura sólida y equilibrada, el pilar fundamental sobre el que sustentar nuestro arsenal.

No hay que hacer trabajos complejos de desequilibrio para movernos mejor. Lo único que hay que hacer es trabajar a conciencia nuestros desplazamientos, estudiar cuando estamos desequilibrados, porque el problema seguro que radica en un pequeño detalle de traslación de peso y coordinación.

Particularmente a mi me gusta hacer ejercicios en los que elimino por ejemplo el factor «ángulo de ataque», es decir le digo al alumnos por donde va a ser atacado y me centro más en las otras dos incógnitas a resolver de la ecuación: reconocer la distancia y entender el footwork necesario en relación a ella. De esta manera nos centramos en el equilibrio necesario para recuperar la posición y volver a movernos con eficiencia. En estos y todos los casos más proporción ofensiva tenga nuestro movimiento, más equilibrio tendremos.

Eskrima vídeos…



Frases para Eskrima.

Wallace Delois Wattles fue un escritor estadounidense, y uno de los más conocidos exponentes del «Nuevo Pensamiento», dijo una frase a la que yo añadiría no sólo la mente, sino también el cuerpo:

«Una mente equilibrada y calmada es fuerte; una mente agitada y con prisas es débil.»

Jose Díaz Jiménez
José

José

"Simple but not easy"

2 comentarios

  1. «Una mente equilibrada y calmada es fuerte; una mente agitada y con prisas es débil.»

    Cambia la palabra mente por cuerpo y ahí está…

    Mil gracias José.

    • Totalmente, al final cuerpo y mente (aunque nos hayan vendido durante tiempo lo contrario), no son entes separados!

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