Eskrima, «Knife Fighters»: verdades y mentiras.

Eskrima & Knife Fighting, sus verdades y mentiras…

Desde que empecé en mi andadura de las artes marciales he podido ver muchos sistemas diferentes de «defensa contra cuchillo», desde los más disparatados a los más inservibles el mundo está lleno de absurdas versiones de «knife fighters», carne de cañón para ellos mismos y sus estupideces dantescas.

Si hay algo que suelo repetir en clase de Eskrima es que un arma iguala todos los seres humanos.

Hace años leyendo unos de los mejores libros que existen sobre supervivencia, «Diarios de un desastre» de Sam Sheridam, contaba el total y revolucionario concepto de poder usar una arma como un cuchillo para enfrentarse a gente mucho más grande e incluso preparada para el combate (en manos vacías, claro está).

Encontró Eskrima como respuesta a su búsqueda con respecto al uso «moderno» del cuchillo me encantó leer este detalle, otra cosa es que considerara realmente trascendental el hallazgo. Es importante conocer un arma como el cuchillo, otra muy distinta es que alguien realmente sea capaz de enseñarte a ser un «Knife Fighter».

Eskrima y preguntas incómodas.

Llegado a este punto la pregunta es: ¿¿Hablar de Eskrima es hablar de realidad?? Rotundamente NO ¿¿y hablar de artes marciales o «defensa personal» es hablar de realidad?? Menos aun. 

Me explico:

El vehículo que yo personalmente uso para moverme en la jungla que representa la vida se llama Eskrima, la carretera sobre la que se asienta este vehículo puede (y debe) ir por diferentes caminos, que vienen a ser los distintos métodos de entrenamiento, lo realmente importante de todo este asunto es que la dirección a la que quiero llegar, el destino último se llama Realidad.

No hay nada ni nadie que me asegure que se pueda alcanzar el objetivo. Para ser totalmente consciente de ello debes tener una relación estrecha con la realidad, tener los ojos bien abiertos y no creerte nada de lo que te cuenten los iluminados y auto-proclamados luchadores de cuchillos (Knife fighters).

Lo único que me asegura un buen método de entrenamiento es hacer un papel lo suficientemente decente ante una situación extrema… de ahí para adelante todo está en manos del destino.

¿Cual es la mejor manera de repeler una agresión en la calle? Ir armado. ¿Y si me sacan un arma? Ir armado. ¿Y si son varios oponentes? Ir armado. ¿Y si es más grande que yo y sabe pelear? Ir armado. ¿Y la defensa personal para mujeres? Ir armado. Y que arma debo llevar. La que haga mucho daño con poco esfuerzo…

Así llegamos al motivo real de esta entrada (nada politícamente correcta; «todo parecido con la realidad es pura causalidad»).

¿Qué debes saber?¿qué debes tener en cuenta? ¿que debo hacer y cómo? Bueno, aquí intento hacer un repaso general al respecto de mitos, leyendas, dragones y mazmorras…


De parte de un «NO LUCHADOR DE CUCHILLO» en Eskrima.

1. El cuchillo es letal.

Una vez que te inicies en cualquier práctica marcial en el que haya cuchillos, debes tener muy claro que un cuchillo es un arma letal, sé responsable de tus actos y asume las consecuencias.

Recuerda que no hay otra forma de usar un cuchillo en una pelea más que con total y absoluta violencia.

Si pretendes usarlo simplemente para asustar a un oponente, eres un idiota integral. Si tú eres el que vas armado y alguien te saca un cuchillo, tu mente de depredador debe entrar en acción, una circunstancia de tal magnitud puede escalar rápidamente hacia una situación de vida o muerte. 

Consejo:

No le des ninguna oportunidad a tu oponente. Dado el caso de tener que sacar tu cuchillo hazlo solo cuando no haya otra opción, úsalo de forma simple y letal (la cuestión es ¿estás realmente preparado para ello?).

2. Un cuchillo está «siempre operativo.»

Estrictamente hablando, debes ser consciente de que no hay un botón de «encendido y apagado» con un cuchillo.

Claro, puedes argumentar que una navaja plegable automática tiene un bloqueo de seguridad, pero una vez que la hoja está fuera, en una situación de extrema emergencia, no hay vuelta atrás. No hay tiempo de recargar, no existe el concepto de munición con un cuchillo. Es un arma que siempre está lista para hacer su trabajo.

Consejo:

Tu arma debe ser fácil de desplegar en momentos de necesidad. Un cuchillo plegable está genial, pero una hoja fija es aún mejor (más rápido, desde el momento cero está «activado»). Asegúrate de llevarla de tal manera que te sea fácil sacarla.

3. El mayor mito sobre una pelea con cuchillos: LOS DESARMES.

Las técnicas de desarme con cuchillo son movimientos mortales de autodefensa, para el que desarma.

En Eskrima normalmente entrenamos y peleamos (por pura lógica) con hojas de madera, o con hojas desafiladas y os puedo asegurar que el 99,9 % del tiempo, los desarmes no funcionan y cuando funcionan es que al otro se le ha caído el arma.

Si decides bloquear la mano o el brazo de tu atacante, puedes esperar que te apuñalen de 5 a 10 veces antes de poder hacerlo con la suficiente eficacia. Estamos hablando de un ataque real y violento, no de lo que muchos llaman «un entrenamiento realista».

La mano es más rápida que la vista/reacción. Será muy complicado que en este lapso de tiempo una persona pueda identificar la agresión, salir de la línea de ataque, agarrar el brazo que porta el arma y aplicar una contratécnica; desarmar en este caso.

La única razón por la que puedes bloquear la mano o el brazo de tu oponente es que éste esté fatigado o despistado, pero esto no puede ser considerado un parámetro fiable…

Si tu oponente está en buenas condiciones, y te ataca con verdadera violencia, o peor aun sin que te des cuenta de que lleva un arma (el concepto duelo debería ser revisado por muchos «maestros»), nunca llegarás a desarmar a tu oponente.

Las agresiones con cuchillo se desarrollan sin pausa, con ataques dinámicos, caóticos y que se dirigen a ángulos diferentes. Mientras esto sucede el agresor tiende a avanzar hacia la víctima y agarrarla para evitar que se escape. De ahí que las víctimas de agresiones armadas tengan tantas heridas.
Consejo:

Ante la sorpresa de una taque de estas características surge el instinto, nada que ver con ese artista marcial que llevas dentro (y del que tan orgulloso te sientes).

Golpear la cara de tu atacante con un arma contundente, con un cabezazo, con el puño o la palma de la mano para desorientar, morder, arañar, meter los dedos en los ojos (distancia muy cercana), tirar del pelo y hacer acopio de tu propia arma con la mayor violencia posible es SIEMPRE mucho mejor que intentar un desarme típico de un entrenamiento de defensa personal para PALETOS.

Tenlo bien claro de una vez por todas, deja de perder tu tiempo, prepárate para ser apuñalado antes de poder desarmar a tu oponente.

4. La regla de «mantener la distancia adecuada…» 

La regla ha sido revisada y mejorada ya que se han tenido en cuenta parámetros más realistas, aun así a mi me ayuda a simplificar el asunto.

Se estableció que 21 pies o lo que es lo mismo 6,4 (la conocida regla de Tueller) metros de distancia es la mínima para tener posibilidades de defenderse efectivamente con un arma de fuego (a lo que yo añadiría un cuchillo) ante una agresión con arma blanca, a partir de tener el arma enfundada y en condición de lista para hacer un disparo.

En 1992 Darren Laur, hizo otro «experimento simple»: seleccionó una muestra de 85 funcionarios activos y planteó una situación en la cual el agresor atacaba al participante con un cuchillo de goma.

Los resultados fueron:

  1. 3% de las personas lograron ver el cuchillo antes del ataque.
  2. 12% Se dieron cuenta durante el ataque de que había un cuchillo, luego de ser apuñalados varias veces.
  3. 85% de las personas se dieron cuenta de que fueron atacados con un cuchillo al terminar el ejercicio, cuando se les pidió que se revisaran en busca de heridas (el cuchillo estaba impregnado en pintura).
El experimento corroboró algo que ya se sabía de sobre en la calle, la mayoría de las veces la víctima no se percatará de la presencia de un cuchillo en manos de su agresor hasta que es alcanzado por el mismo y puede que dado el caso ya sea demasiado tarde ¿Por qué un porcentaje tan alto de las personas que participaron en el experimento no pudo ver el cuchillo? Básicamente porque no lo esperaban.

Por desgracia, a pesar de lo que te cuenten (que suele ser por lo que pagas), el factor sorpresa es algo que difícilmente puede ser replicado en un método de entrenamiento…

Consejo:

Intenta trabajar bajo presión y a la vez intenta mantener los ojos abiertos. Evita «mirar tan solo el arma» de tu adversario por todos los medios (en caso de que la hayas visto).

Os sonará quizás aquello de «visión periférica» y «estado de alarma». Deberíamos trabajar con y en diferentes escenarios:

  1. Múltiples atacantes
  2. Circunstancia SORPRESA.
  3. Características del terrenos/sitio donde ocurre la agresión.
  4. Caos y violencia de la situación.

Estar siempre alerta y buscar constantemente un buen posicionamiento desde la que mantener una distancia de seguridad (en la que se incluyan los desplazamientos) en la que poder sacar tu arma te serán de gran ayuda.

5. Conoce bien tu arma.

Es simple, si llevas un armas, deberías conocer bien sus características: ¿para qué sirve? ¿cómo y cuando usarla con eficiencia? ¿cómo portarla y sacarla? … Es decir, deberías saber si tu arma es más para cortar que para pinchar, si está más o menos afilada, si es automática o fija…

Consejo:

La regla número uno es:

  • Si no tienes ni idea de armas, mejor no las lleves, todas las armas son de doble filo.
6. Los cortes están sobrevalorados.

Si bien los movimientos de corte son «intuitivos y naturales», sobre todos si entrenas con cuchillos técnicas sofisticadas de pacotilla, es el apuñalamiento lo que hace daño real.

Cortar registra una tasa de supervivencia más alta de lo que creemos. Eso es porque, no importa qué tan bueno sea tu ataque, generalmente el daño no va a ser lo suficientemente profundo.
Consejo:

Esto que describo es algo violento, pero hay cosas que debes tener claro; si llevas un arma, o eres agredido con un armas, debes saber que apuñalar o ser apuñalado en la arteria femoral, el área braquial, el cuello, los pulmones, la ingle o el ano asegura la muerte de tu oponente.

Recuerda: es más fácil apuñalar a alguien que cortar a alguien lo suficientemente bien como para matarlo.

7. La anatomía humana es la clave.

Básicamente deberías estudiar la naturaleza humana, sus reacciones antes una agresión y la fisiología implicada en ello.

Hay solo un puñado de lugares donde puedes apuñalar a alguien y asegurarte de que la persona fallezca o quede incapacitada permanentemente.

Por ejemplo, «apuñalar a alguien en el estómago» puede significar una gran distancia de la muerte y él o ella tiene una alta probabilidad de apuñalarte a ti.

Consejo:

Simplifica: es mejor golpear con tu arma una vez de forma letal, que hacer diez puñaladas en áreas no críticas y arriesgarte a que la persona se defienda y te hiera de gravedad.

8. Golpear a los ojos «casi nunca» es una buena opción.

Muchos iluminados hablan de la fantástica y sofisticada «técnica de golpear los ojos» (piquete a los ojos).

Dicho esto, los ojos, en una situación real son extremadamente difíciles de golpear, es difícil a veces alcanzar la cabeza, imagina algo que está dentro de la cabeza.
Estoy totalmente de acuerdo con que golpear los ojos puede poner fin a una pelea, pero ante una situación de vida o muerte no vale la pena correr el riesgo de que te apuñalen.
Consejo:

Si puedes hacer que tu oponente parpadee (cierre los ojos por iniciativa propia) fingiendo un «ataque ocular» es mil veces mejor que intentar golpear directamente los ojos.

9. Engañar lo es todo.

En mi opinión, la mejor forma de utilizar el engaño es poder actuar como un profesional.

Dado el caso de «no vuelta atrás» se trata de intentar engañar a tu adversario de tal manera (código gestual, la forma de hablar…) que tú seas el que lleve la iniciativa (asumiendo las consecuencias de tus actos) y él aun no se haya percatado de que ha caído en una trampa. Mira hacia un lado y ataca a otro, simula debilidad cuando en realidad estás reservando tu fortaleza, muestra agresividad cuando tu cuerpo empiece a temblar de miedo…

El mejor engaño es el que se ciñe a la simplicidad. Usa todos los medios necesarios para salir de una mala situación. Nadie en sus cabales va a querer enfrentarse a una situación armada.

Consejo:

No luches con armas, no es un juego, pero si no hay otro remedio, ve con todo, engaña con todo. 

10. Te van a herir, ve siendo consciente de ello.

Cuanto antes aceptes este hecho, mejor serán tus habilidades de «NO LUCHADOR CON CUCHILLOS». Casi que no hay forma humana de que puedas salir de una pelea con cuchillos sin un rasguño.

Consejo:

Si te consideras un verdadero «knife fighter« y vas por ahí con tu arma, mejor aprende a tener la habilidad y la capacidad necesaria para manejar y tratar tus heridas inmediatamente después de una pelea. Torniquetes y esas cosas.

  • También corre o mejor dicho, asume el riesgo de que quieran acabar contigo. Si eres el típico tipo de barrio peligroso y armado, tanto hoy en día como antes, puede que tus días terminen de forma poco gloriosa…
11. La mejor pelea es la que evitas.

Si me preguntan qué hacer ante un tipo de agresión armada, por ejemplo un robo, siempre contesto lo mismo: NADA DE LO QUE LLEVES ENCIMA (MATERIAL) VALE MÁS QUE TU PROPIA VIDA. Si no es así, quizás debas empezar a revisar tus prioridades.

No vale la pena arriesgarse por nada material. Pero si es tu vida o la de un miembro de tu familia es lo que se ve amenazada, es hora de sacar tu arma, y actuar rápidamente.

Consejo:

Corre !!!! Acondiciona tu cuerpo de tal manera que puedas correr rápido, saltar obtáculos, levantar grandes pesos en poco tiempo, saltar alto y correr millas… siempre he pensado que parkour es una gran opción de entrenamiento para la autodefensa real.

12. Siempre lleva un cuchillo.

Teniendo en cuenta todo lo que estamos hablando y teniendo en cuenta la vida actual (y el desequilibrio que vivimos hoy en día), un buen consejo sería: siempre lleva un cuchillo, ya sea para el trabajo o para la defensa personal.

Consejo:

Un cuchillo es una herramienta muy útil para llevar siempre encima. Quizás tengas que pelar una manzana o defender tu vida. Asegúrate de cumplir con las leyes de tu país en términos de longitud, estilo, etc.

13. Mito: Si te cortan puedes seguir luchando.

A menos que esté usando una cota de mayas o vayas con una armadura por la vida, deberías intentar que nunca te corten.

Esta teoría absurda quiero creer que viene de la locura (el mito, la falacia…) que supone enfrentarse a un arma con manos vacías. Se justificaba cierto tipo de posiciones en las que poder ser cortado sin consecuencias para poder seguir luchando… me pareced de una absurdo tan dantesco que no entiendo como alguien puede creerlo o justificarlo.

Si estáis familiarizados con las peleas, incluidas las deportivas y veis las consecuencias que tiene un simple corte en una ceja durante un combate, a mi me han abierto la ceja varias de veces, en todos los casos el dolor, mezclado con la sangre, supuso tener que detener la pelea. Gracias a dios eran «tan solo» entrenamientos.

Con armas, si alguien te corta, tus posibilidades de ganar una pelea se reducen casi a cero. Nadie puede agarrarse adecuadamente y luchar con sangre brotando de un corte o un trozo de carne colgando de su brazo. Algún Rambo seguro que puede, pero hablamos de un personaje de película…
Consejo:

No juegues a las manitas con un cuchillo. Si la distancia ya es peligrosamente de por sí, céntrate en esquivar y controlar la mano del cuchillo de tu oponente por todos los medios. No hay técnica, hay instinto y supervivencia. 

14. La agresión NO SE VA A PARECER EN NADA A UN DUELO.

Es de ingenuos (en algunos casos de bastardos) basar un entrenamiento exclusivamente en la suposición de que quien piensa agredirte con un cuchillo tenga la amabilidad de advertírtelo justo antes de atacarte.

Con excepción de algún tipo de atracos y peleas donde el arma se usa como herramienta para intimidar, la mayoría de las veces el agresor va a esconder el arma hasta estar al alcance de su víctima para pillarla por sorpresa. Es lógico, nadie con dos dedos de luces, e intenciones reales de dañarnos, va a querer exponerse, menos aun «armas mediante.» 

La distancia de los ataques en la calle es menor a un metro, va a ser muy difícil ver venir este tipo de agresión en la que algo tan pequeño como un cuchillo o navaja viene hacia nosotros. Al ser atacados se activa la descarga de adrenalina que entre otros efectos va a producir una clara disminución de la percepción de detalles, movimientos se vuelven más toscos, menos coordinados, menos precisos, se dispara la visión de túnel y perdemos audición.

Podemos mitigar algo de estas reacciones naturales centrándonos en la «respiración táctica» … básicamente se trata de recuperar el resuello lo antes posible.

Cuando somos agredidos por sorpresa la reacción natural va a ser la de retroceder, darnos la vuelta, aguantar la respiración… va a ser muy difícil ver algo si no miramos en la dirección adecuada, es un asunto en el que hago mucho hincapié en clase. Tendremos que trabajar desde este impulso para saber cómo retroceder de forma efectiva, protegernos (usualmente con la mano no armada, o que no va a estar armada), a la vez que desarrollamos la visión periférica bajo presión…

En situaciones de alto estrés los apuñalamientos se sienten como golpes o directamente no se sienten. Hay innumerables casos de personas cortadas en altercados con cuchillos que dicen haber visto sangre y pensar que era la del agresor, no la suya.

Es interesante releer el libro «Sobre el Combate» del maestro Dave Grossman, podréis aclarar muchas cosas en estos aspectos.


Eskrima frases:

Ya lo decía el Maestro Musashi:

«No leas por leer, ni imites, debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar»

Jose Díaz Jiménez
José

José

"Simple but not easy"

2 comentarios

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