Eskrima; «no apuntar al arma del contrario».

Hay un concepto básico que me gusta recalcar y que coincide con uno de los errores más comunes dentro de Eskrima; en combate no hay que apuntar al arma del contrario (en término generales).

Eskrima y estrategia combativa.

En Eskrima es importante tener claro ciertos conceptos combativos que pueden parecer simples, pero que evidentemente no se suelen tener en cuenta ya que coincide con uno de los errores más comunes «ahí fuera».

Hace poco publicaba una lista (sigue el link si quieres leerla) de lo que considero «errores habituales en la práctica de Eskrima.

En primer lugar situé «apuntar al arma del contrario», y no es casual. Es una acción que se repite con asiduidad, es lógico en ciertos niveles de «desconocimiento táctico» y por ello considero que  es peligroso si no se le pone remedio pronto.

Es normal que por instinto, al principio toda nuestra atención se centre en el arma que porta nuestro adversario.

Entendemos que es de forma evidente lo que aporta suficiente peligrosidad a la situación. A mi me gusta anclarme en la visión, en la idea de que el arma de por sí no es peligrosa, lo realmente peligroso (sin entrar en valoraciones de conocimiento) es la persona que porta el arma.

Es aquello que tanto se repite de:

  • «Lo peligroso no son las balas, sino la velocidad a la que van».

Recapitulemos el concepto; francotiradores y realidades.

Para explicar este simple concepto a mis estudiantes les propongo un ejemplo bastante gráfico, muy visual. Quien sigue el blog sabe que, en asuntos de realidades me suelo fijar en el mundo del ejército, de las fuerzas especiales.

La imagen del francotirador me ayuda en muchas ocasiones. Esta es una de ellas. Imaginad por un momento a un «sniper» apuntando a su enemigo. La situación está clara ¿verdad? Es decir, nadie pondría en duda la idea de que nuestro protagonista apunta directamente a ciertas zonas del cuerpo del sujeto a batir en cuestión. No hay mucho margen de error posible y si se comete, se remata el trabajo, todo está milimétricamente calculado. Si es un tiro de precisión extrema, el militar tiene incluso apoyo para el cálculo de la trayectoria adecuada de su tiro.

Ahora imaginad al enemigo blandiendo y moviendo una bandera roja (porque blanca puede dar lugar a malas interpretaciones de rendición). Puede que sea una señal para los suyos. Puede que signifique o contenga alguna consigna que perjudique a las fuerzas de bien.

El francotirador recibe luz verde para abatir al «enemigo». No cabe duda del acierto del lance.

No hay que recalcar que el tiro alcanza directamente al enemigo. En ningún caso se nos pasaría por la cabeza que el francotirador tirara sobre la bandera roja ¿verdad? Pues bien, es lo que hace mucha gente cuando nos enfrentamos con armas, apuntar al arma del enemigo, a la bandera roja, en vez de al adversario, que es lo realmente peligroso.

Si tiras sobre la bandera puede que la destroces, pero lo único que vas a lograr es haber perdido una gran oportunidad de terminar con el problema más rápido (incluso enfadar más si cabe al contrario).

Estás dando oportunidades demasiado valiosas al enemigo y en cuestiones de vida o muerte, no tenemos mucho tiempo para perder.

Eskrima, relatividad Y PRIORIDADES.

Todo es relativo, claro está, estamos hablando de donde poner el foco, de donde centrar toda la atención y sobre  todo de fijar prioridades que pueden significar una gran diferencia.

Es de extrema importancia saber a donde mirar, no dejarnos llevar por querer controlar el arma con los ojos, porque al final ésta terminará en aterrizando en nuestra cabeza. Piensa constantemente que lo peligroso no es el arma en sí, es lo que hay detrás, y esto se expresa de muchas formas. Presta atención al arma, por supuesto, pero no te delates con la mirada. 

Podemos fijar algo así como tres prioridades, que es de lo que se trata el asunto cuando de combate hablamos. Una cosa es lo que queremos hacer  y otra muy diferente lo que podemos hacer.

Hay que tener en cuenta de que hay alguien (o varios) que no tienen buenas intenciones. Nos situaremos siempre en la peor de las hipótesis. Esto añade un concepto importante en nuestro concepto de trabajo combativo.


– Prioridades:

1- Alcanzar a nuestro adversario directamente.

Poca explicación; «muerto el perro, terminada la rabia» (me disculpan por la crudeza de la afirmación, pero no puede ser más real).

Es un concepto simple, pero nada fácil. Requiere una percepción fina y mucha experiencia en combate. No siempre podremos llevar a cabo esta estrategia, pero sin duda es una de las acciones más eficaces a tener en cuenta, interceptar, el golpe de parada (sigue el link). Ya he tratado el tema anteriormente.

2- Alcanzar la(s) extremidad(es) sustentante del arma(s).

«Larga Mano» no es darle en la mano al otro (que también), hablamos de una distancia larga eficiente en la que predomina la idea de ir medrando las herramientas naturales de nuestro adversario.

Alcanzar las extremidades sustentantes de las armas sería naturalmente nuestro objetivo número dos.

No es que no sea eficiente, es de lo más efectivo que podemos llegara a desarrollar, pero pensadlo un momento, si hubiésemos ajustado un poco más el timing, la percepción, nuestra posición, la distancia con respecto a nuestro adversario, ¿podríamos haber llegado directamente al enemigo? Ese tiro del francotirador es algo que no podemos perder de vista en nuestra estrategia.

3- Alcanzar el arma.

No seré yo el que diga que no es eficiente detener, tocar, desviar… el arma de nuestro adversario, puede que este tipo de acciones salve literalmente nuestra vida, por lo cual no son para nada descartables.

Siempre estaré de acuerdo y fomentaré cualquier tipo de estrategia que nos ayude en estos menesteres, pero siempre incidiré que en cuestión de armas y supervivencia los detalles marcan la diferencia entre la vida y la muerte. No es que sea mala estrategia, es que hay mejores cosas que desarrollar.

Hablando de prioridades y de eficiencia, esta sería en la escala de importancia la menos eficiente POR MOTIVOS EVIDENTES (aquello de dañar nuestra arma, de ceder terreno, de dar segundas oportunidades…).

También quiero señalar que hablando de armas de impacto esta acción tiene cierto sentido, si nos centramos en armas de filo la cosa cambia un poco, hay que tener en cuenta que tocar el arma del contrario puede y de hecho daña la hoja de nuestra arma (de ahí el absurdo de muchos estilistas golpeando conscientemente el suelo con sus armas).

  • Nong Mawe decía que al arma hay que cuidarla como a la mujer de uno, que nadie la toque. Y tener en cuenta que si eres tú el que tocas el arma de otro (su mujer) todo serán problemas…

Jose Díaz Jiménez
Jose

Jose

Expect the unexpected...

2 comentarios

  1. Pedazo de analogía la bandera roja y totalmente real.

    Otro escrito que viene para quedarse:)

    La historia de Nong Mawe es muy chula, una forma de expresión muy guerrera.

    Gracias José.

    • Las cosas simples, con buenos ejemplos suelen fijarse mucho mejor, me molan estas analogías.

      Gracias por el comentario!!!

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