Eskrima práctica. ¿Defensa personal extrema?

Comienzo esta entrada con una reflexión del maestro Krishnamurti:

  • No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.

Donde nadie me llama.

Ahí es donde siempre me meto, donde nadie me llama. Imagino que a estas alturas es algo crónico.

Hay cosas que me superan y lo que pasa en la farándula del mundo “marcialístico” me puede sobre manera. Hace nada y con motivo de esa indignación exclamé en mi facebook el hastío que me producen los aprovechados de tres al cuarto cuando un atentado se produce.

En el horizonte del problema se ven a ellos mismos como héroes que sólo pretenden salvar sus cuentas corrientes de la bancarrota del absurdo en el que se mueven.

En el peor de los casos van de buenos samaritanos ofreciendo seminarios gratuitos.

En fin, no sé que hacen metidos en sus gimnasios, podrían hacer algo por la humanidad e irse a luchar a Siria. 

El terror como protagonista.

El factor sorpresa, la mala leche y el cero miedo a la muerte que profesan los agresores (extremistas sin escrúpulos) los convierte en algo mucho más complejo que un ataque con cuchillos, coches, pistolas o un AK-47.  
  • Experiencia cero. 

Todos somos expertos en la falta de experiencia. Incluso el que ha pasado por una situación complicada de este calibre, no tiene nada asegurado la próxima vez que se enfrente a ello.

Dice el gran Dave Grossman que de estas cosas se aprende a toro pasado (si es que sobrevives). Y ahí está la clave.

Podéis contrastar vosotros mismo los resultados de la gente que se han enfrentado en Londres a los terroristas. Gente muy valiente, con resultados complicados. 

No son las fuerzas de élite las que se enfrentan a estos degenerados en un primer momento. Somos nosotros los que estamos en la primera línea de fuego. Es por esto que me saca de quicio que intenten engañar a la gente.

Los argumentos serios son los que se contrastan con resultados. Si de veras hubiese tantos expertos en defensa contra cuchillos, les faltarían litros de sangre y falanges en las manos. Que yo sepa, pocos de estos hay ya con vida.

Cuestión de supervivencia. 

No es que no se pueda hacer nada, es que se puede hacer bastante poco.

Ante una agresión que no ves venir, que te pilla tomando unas cañas con tus amigos o paseando tranquilamente (por donde lo has hecho miles de veces sin ningún problema) lo que puedes hacer es haber hecho bien los deberes: Prevenir. Lo cual se identifica con un estado de alerta óptimo. 

Imagen orihinal de karnacology

Mi experiencia reciente.

El lunes santo (muy celebrado en málaga), estaba en la puerta del local donde suelo trabajar cada noche. De repente empecé a ver gente correr. Al principio pensé que eran jovenzuelos borrachos, como de costumbre. Primero fueron dos, tres, cuatro, luego eran diez.

Venía gente llorando, gritando, cayendo al suelo, aterrorizados. El desconcierto crecía muy rápido. A esto le sumamos Policías con cara descompuesta y armas en bandolera. Sin saber a donde ir… o si querían ir.

La histeria colectiva, provocada en muy pocos segundos, se adueñó de la calle. Es impresionante ver como la noche cambia, el sonido se amortigua y todo es un torbellino llamado caos que no sabes si va lento o rápido.

Las voces empiezan a hablar de un tiroteo. Se escuchaban sillas precipitarse al suelo y objetos que la gente tiraba sin darse cuenta. La mayoría, cegados en su terror, lo identificaba como tiros, se agachaban, se escondían…

El caso es que se produjo una avalancha humana bastante seria en plena procesión. 

En aquel momento de no saber qué pasaba, la información no era clara y nadie podía confirmar nada. Algunos decían incluso que era un coche en contra mano por una calle principal (al lado de donde trabajo).

Procesión donde se produjo la avalancha de personas.

¡Terroristas! gritaban. Puede ser, es una celebración cristiana y hay miles de personas por las calles, pensé. Abrí la puerta del local y dejé entrar a gente que conocía, clientes habituales. Un chico se quedó bloqueado y preguntaba: ¿podré ir a mi casa? Lo cogí del brazo y lo metí en el local.

En la calle todo era caótico y la gente empezaba a querer entrar a lo loco en todos sitios. Yo “rezaba” porque no viniera una avalancha de personas difícil de gestionar.

Me fui tranquilo (todo lo que podía) a mi encargado y le pedí la llave para cerrar la puerta del local. En ese momento no sabía exactamente qué pasaba, pero sabía que necesitaba PREVENIR y no poner nerviosa a la gente de dentro del local. Cerrar las puertas y evitar que algún indeseable entrara era mi prioridad.

Al poco nos enteramos de que todo era una falsa alarma. La confusión reinó durante un rato. Abrí la puerta y observé que el ambiente estaba enrarecido. La policía había estado algo alterada (lógico) y eso fue lo que a mi personalmente me producía cierta intranquilidad.

Cuando todo pasó y al terminar la noche (los medios se apresuraron a dar información, twitter es lo mejor para ello), me encontré con un compañero que juraba haber temido por su vida. Había escuchado varios tiros.

  • ¿Has escuchado alguna vez un tiro de verdad en tu vida? pregunté.
  • No, pero te juro que eran disparos. Me respondió desencajado.
  • Ok… y me marché a casa (¿¿y un cursillo gratuito anti balas?? yo por dar ideas).

Historias para no dormir de histéricos sin educación cívica alguna.

Dicen que el terrorismo es 50 % terror y 50% propaganda. En ambos casos considero que han hecho un trabajo impecable. Lo he visto con mis ojos. La gente (mucho de ellos conocidos muy capaces) juraba que habían vivido un ataque terrorista.

Luego, entre compañeros, hablábamos y empezaron a surgir las dudas:

  • Jose, si hubiese sido real ¿qué habría ocurrido?” – me preguntaban.
  • “Simple” – respondí. Algunos habrían caído (desgraciadamente) a manos de los malos y nosotros estábamos a salvo dentro del local – punto final.

Al final del día uno siempre quiere volver sano y salvo a su casa, con su familia.

Así es la vida.

¿Hay opciones?

  • Entonces ¿se puede hacer algo?

La pregunta del millón en el que los vende humos hacen su agosto. Mi visión es muy poco optimista, viene de mi experiencia en el mundo de la seguridad y en mi entrenamiento con armas en Eskrima.

Seré todo lo breve que mi capacidad de síntesis permita.

1. Prevención.

Si aun no os habéis dado cuenta del mundo en el que vivimos es hora de despertar.

La violencia ha crecido, el terrorismo llama a la puerta de nuestras casas y delegar en otros la seguridad personal me parece una irresponsabilidad de magnitudes dantescas.

  • Duda de cualquiera que quieras dudar. No es ningún delito. Prejuicios, por supuesto. Mantener la distancia, estar lejos del agresor, puede que te de un tiempo precioso para reaccionar.
  • Todos sabemos distinguir el peligro. Sólo necesitamos abrir los ojos y levantar la mirada de nuestro celulares cuando caminamos por la calle.

Ya, lo sé, soy un frikie.

2. Estado de Alerta.

Despertarnos. Si estás entrenado en el uso de las armas pero vives en “Lalaland” tu capacidad de supervivencia será nula.

Pon en práctica todas esas cosas de mirar al rededor, sentarte frente a la puerta. Observar y más observar…

Caminar en un estado de alerta optimo significa un tipo de persona activa. Menos víctima que el resto. Si todos estuviéramos educados en este tipo de actitudes, nuestra sociedad no sería tan fácil de aterrorizar.

Busca zonas de huida, evita ciertos sitios a ciertas horas, etc. En definitiva todo aquello que tiene que ver con el sentido común (que es el menos común de los sentidos) de la situación actual.

Ya, lo sé, soy un alarmista.

3. Agresividad y violencia.

Ya es hora de que estas palabras entren en tu diccionario de cosas a tener en cuenta diariamente.

Para defenderse de un cuchillo o de una agresión armada, y para colmo de un extremista sin miedo a morir, no es suficiente con las “técnicas infalibles” de gimnasio.

En un enfrentamiento con cuchillos el asunto se reduce a salir con vida de éste. No hay estilo de artes marciales en el mundo que sea capaz de garantizar absolutamente nada.

Hace falta desarrollar ese instinto agresivo, esa “conciencia animal violenta” que coincidirá con la incógnita a despejar en el momento de la verdad.

¿Quieres saber cómo será un ataque con cuchillo?

  • Una agresión con cuchillo será rápida, despiadada y por sorpresa. No será un enfrentamiento tipo duelo. En la mayoría de los casos te agarrarán con la mano no armada (para que no escapes) y será una consecución sin orden, sin ritmo, sin parámetros… de ataques imprevisibles. Puede que en los primeros momentos ni te des cuenta de que portan un arma blanca, no vas a sentir nada, o casi nada… y cuando la veas puede que sea demasiado tarde. Esta es la realidad a la que te enfrentas.
  • Entrenando técnicas inservibles, con armas irreales, con gente que se deja hacer, en un ambiente favorable, no lograremos nuestro objetivo de seguir con vida. Sentido común, por favor.

Utiliza el combate y todas sus variables como único método para aprender a gestionar el estrés que te sobrevendrá. Da espacio (sin miedo ni “buenismos” absurdos) a la violencia para la que estás íntimamente programad@.

Ya, lo sé, soy un violento.

El uso de armas responsable como remedio al terror.

4. Usa armas.

Seamos claros: en esto de sobrevivir no hay nada políticamente correcto.

Soy inflexible. No hay manera de defenderse de un cuchillo con manos vacías. Menos aun cuando son varios agresores, quieren matar por una causa que tú no entiendes y no le temen a la muerte.

  • Un ejemplo: si haces sparring (muchos ni saben qué es) de boxeo y por pura lógica hay un intercambio serio de golpes, en el que damos pero también recibimos (incluso nos pueden dejar KO). Qué os/les hace pensar que contra un cuchillo se van a ir de rositas para su casa (y comieron perdices).
  • Recuerda esto siempre: Un puñetazo noquea, una puñalada mata. 

Ya, lo sé, políticamente incorrecto ¿y?

  • Atiendo a la educación…

… a la cordura y a la responsabilidad como parámetros del uso de armas. 

Usar armas quiere decir llevarlas, listas para usarlas y saber cómo usarlas.

  1. Si llevas un cuchillo o similar siempre va a ser mejor que no llevar nada. El peligro sigue siendo grande. La distancia en la que vamos a luchar no es muy favorable. Se trata de forjar la idea de aprender a usar un filo, un arma blanca. Si no sabes usarla ¿cómo sabrás defenderte de ella? Trabaja con tu cuchillo como si un arma de distancia larga se tratase. “En distancia corta, te cortan“.
  2. Yo aconsejaría (por mi Eskrima) algo que sirviese de “arma larga” para mantenernos en buena distancia. La distancia de seguridad es relativa ya que es esa que te mantiene con vida. Un palo o algo contundente con lo que golpear & atacar. Usa el factor sorpresa. En esto de sobrevivir no hay normas a seguir. Si te escondes y lo pillas por la espalda mucho mejor.
  3. Lo más extremo llevar armas de fuego. Lo sé, menudas cosas digo, aquí está prohibido. Llevar un arma de fuego a todas partes es incómodo (algunos amigos la llevan) e incluso puedes hacer frente a la ley. Dado el  caso ¿qué es mejor? “¿ser juzgado por siete o ser llevado por siete?”
  4. Es algo parecido a tener un coche muy potente. Sabemos que hay que respetar los límites de velocidad, pero sabemos que si hace falta podemos echar manos de la potencia de nuestro vehículo.

Las armas como remedio al terror.

  • Estar armado es lo más sensato. 

No voy a decir qué tipo de armas. Eso es tan relativo como la destreza que demuestres en combate con ellas. Hay mil cosas que pueden ayudarnos, que pueden o no considerarse armas.

Sobre todo recuerda, ellos no tienen nada que perder. La cosa está fea, el mundo no es de color de rosa. Nada de lo que os cuente nadie os asegura nada.

* Vivimos en una nueva realidad, un normalidad diferente. 
  • Conclusión.

El mundo está como está y no va a cambiar de manera espontánea. Hay que trabajar para que nuestras reacciones, nuestros instintos están bien afilados.

Hay que dejar de estar miopes. Para mila paz es la capacidad de gestionar el conflicto”.

Esto dista de cualquier tipo de técnica prefabricada. Dista de ir desarmados, dista  de asistir a algún seminario aislado, dista de lo que creemos saber, porque a la hora de la verdad eso puede que no nos valga de nada…

La única idea de trabajo posible es que hagáis mucho combate con armas. Probad todo contra alguien que no colabore. Buscad la simplicidad que es donde se asienta la efectividad.

Trabajad sobre la capacidad de gestionar el estrés en un momento complicado. Aprended a respirar.

Abre los ojos al mundo en el que vives y dios no quiera que tengas que ponerte nunca a prueba.

Piensa en esta frase que dijo el gran Mike Tyson:

“Todo el mundo tiene un plan hasta que se llevan el primer puñetazo en la cara”… imaginad una puñalada.

José Díaz Jiménez.

José

José

"Si vis pacem, para bellum"

15 Comments

  1. Todos tus escritos y reflexiones son buenas José.
    Pero leyendo con detenimiento artículos como este, me veo obligado a pedirte (o suplicarte) que no dejes de escribir nunca.
    Las plumas afiladas en el mundo de la Eskrima son imprescindibles; ahora más que nunca…

    • Oscar muchas gracias por el comentario. Escribir es un proceso complicado y que den ánimos la verdad que se agradece mucho.

      Creo que la lógica tiene pocos caminos y todo lo que no tenga que ver con ella carece de sentido y de relevancia.

      Eskrima es funcionalidad. Y sí, en estos momentos hace falta alzar la voz. Eskrima no pasa por buenos momentos.

      Un abrazo grande!

      José.

  2. Para mi desdicha hay eskrimadores que tienen en cuenta mi opinión; no me gusta “lubricar” mis pensamientos, pero es difícil encontrar la dualidad entre decir (o escribir) y hacer.
    Por suerte para la Eskrima en español tú lo tienes.
    No pareces; eres.
    Mucha gente devora tus artículos José.
    Que conste…

    Oscar Bernal

    • Muchas gracias Juanjo. Me gusta poner las cartas sobre la mesa, por otro lado tampoco es complicado cuando la lógica está presente.

      Un abrazo!

      José

    • Es la única posible clave para la supervivencia, que no nos vendan humo y saber diferenciar. Esto es un proceso de cada uno. Nada que no sepamos. Gracias por el comentario!

      José

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