Eskrima práctica. Espíritu Samurái.

Soy un defensor de la palabra, también un admirador de la imagen. Ambas herramientas caminan sin descanso en la dirección de un conocimiento eterno en el que observador y observado se fusionan dentro del arte del movimiento.

Búsquedas 

Es curioso este ajuste frenético de búsqueda y encuentro.

Hace nada leía un libro del laureado premio planeta 2017 Javier Sierra en el que habla del “Fuego invisible”, es decir, simplificando un poco para no hacer spoiler, se trata de la inspiración, esto tan extraño de asimilar como ¿de donde vienen las ideas?

Éstas parecen llegar de infinitas formas y en diferentes momentos, recogidos en algún/cualquier tipo de silencio o acción. Estoy muy de acuerdo con este sentir.

Mientras almorzaba con la familia, de fondo teníamos al todo poderoso youtube con vídeos de dibujos animados para mi pequeño. Lo cierto es que no les solemos prestar mucha atención.

Cada poco el canal (en honor a su derecho mercantil) nos deleita inexorablemente con un tipo de publicidad que rompe cierto ritmo, cierta línea ambiental que uno pretende conservar. El volumen sube, el producto aburre, la estridencia hace acto de presencia.

En una de estos “momentazos” suena una música de tambores. Esto sí que llama la atención de mi niño. Le encanta el sonido de percusión. Todos miramos la pantalla, una frase escrita surge de la nada, alcanzo a verla de soslayo: “the samurai spirit“…

Por supuesto pienso que es alguna parruchada nipona de producto para afeitarse el cuero cabelludo con la máxima precisión.

Máscaras

Ambientes rotos

Mi pequeño se da cuenta de que eso que surge en la pantalla no es nada atractivo, protesta enérgicamente con mucha razón, él quiere sus “dibus”.

Comienza un juego desenfrenado de papá quiere ver algo (me doy cuenta de que no venden cuchillas), el niño no quiere saber nada de esto (quiere sus dibujos). Hay que estar atentos a la comida. No distracciones por favor, el ambiente se fractura. Se instaura durante unos breves segundos un poco de caos jerárquico y familiar.

Los tambores Taiko siguen sonando de fondo con insistencia. El rugir de alguna espada quiebra el silencio que se produce en mi mente, reconozco algún gesto de lucha armada.

Aún así desisto. Priorizo, nada más importante que mi niño.

  • “José, no te preocupes, se llama Diamond Rute Japon”, me dice Macarena. Ella siempre se fija en esas cosas.
  • “Ok, lo busco en un momento, gracias !!!”.

No tardo en encontrar una  serie de vídeos cortos dedicados a “La Ruta del Diamante“.

Me cautiva lo audiovisual, mi cabeza empieza a conectar con diferentes movimientos…

De todos lo vídeos de la serie me quedo con dos (los que aquí comparto). La belleza de la imagen, la fuerza de la palabra, los tambores, la luz y mi imaginación que vuela.

Viñeta del cómic «Espadas del fin del mundo.

Pensamiento

Inmediatamente me asalta un pensamiento, es fugaz, intenso, casi se reconoce en sí mismo, en mi trayectoria, en la dirección que uno decide abordar:

“Que pena que aquí no conservemos este espíritu de preservar nuestras tradiciones guerreras”

La destreza, la esgrima antigua, nuestros tercios, nuestros héroes. Ellos pudieron contra los samurai, eran grandes.

  • Imaginad por un momento a maestros que aun siguieran un linaje real, perdurable en el tiempo, de aquellos que lucharon en Flandes, de aquellos que por atuendo y por ropaje completo manejaban espada y daga escondida al cinto, atrás, para dar misericordia.
  • Imaginad por un momento a una sociedad orgullosa de sus raíces que hubiese mantenido a lo largo de los siglos su cultura guerrera, esa que transformó y dio forma al mundo que hoy se conoce.
Que desastroso favor le hacemos a nuestra cultura olvidando de donde venimos.
  • “Maca, creo que de aquí sale una entrada para el blog”, le digo inmediatamente.
  • Ella me sonríe, como siempre, cómplice de mi vida, de un camino. Se lo agradezco con la mirada, no hace falta más, a estas alturas parece que nos comunicamos casi telepáticamente.

Esgrima antigua, espada y daga.

Sigo soñando, la maquinaria se ha puesto en marcha. Insisto en un pensamiento, el pueblo japonés es digno de respeto.

Qué diferente es recordar, rememorar, rescatar, representar… a simplemente celebrar.

Vuelvo a la mío. Antes de la siesta, ya hemos terminado de comer, todo recogido, los deberes hechos, el pequeño duerme acurrucado en los brazos de su mamá.

Yo abro el blog desde el teléfono, ahora sí puedo, el terminal es nuevo y va como un tiro.  Estoy en la cama semi recostado, el cuello protesta, cruje y yo tecleo con los pulgares torpemente las letras táctiles de un pequeño teclado que no me facilita la labor.

Soñaré con esto mientras algo ya queda escrito y termino.

Vídeos

La web “Diamond Rute Japon“, puro arte…

José Díaz Jiménez

José

José

"Si vis pacem, para bellum"

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