Eskrima táctica & “Arte Suave”.

Puede parecer paradójico hablar de un arte con armas y tildarlo de “arte suave”, los que trabajan una Eskrima de distancia corta entenderán de qué estoy hablando.

Si nos centramos en el origen de esta definición y pensamos en el Jiu Jitsu o el Judo (arte influyentes donde las haya), afinamos mucho más su significado y puede que entendamos que todo es cuestión de “energía aplicada” en la estrategia de combate.

Fuerza o no fuerza.

Hay artes que se centran en el uso de la fuerza, necesitan acondicionar sus estructuras físicas (externas e internas) porque en su sistema de combate es importante “ser y estar fuertes“.

Esto es bueno, no estoy criticando estas formas de entender la lucha, aunque sin duda caminan en una dirección opuesta a la concepción de la Eskrima. Para mi y viendo la longevidad técnica y táctica de alguno de mis Maestros, este tipo de estrategias las defino como “perecederas en el tiempo“, tienen una fecha de caducidad muy corta.

La mayoría de las capacidades físicas (atributos), van a ir abandonándonos poco a poco (es prudente tener esto bien claro), si nos centramos demasiado en este tipo de entrenamiento y nuestro objetivo era poder seguir aplicando el arte a los largo de toda nuestra vida, puede que hayamos herrado en el camino .

Para mi un arte suave es el que se centra en la estrategia y en la energía que movemos. Podríamos definir este concepto como más “soft”, más fluido y más “escapista”.

Si pensamos en el filo (sobre todo) o si pensamos en las armas, la capacidad técnica y la estrategia en combate prevalecerán sobre el poder físico, aunque repito: trabajar este aspecto es imprescindible.

Las armas igualan…

Las armas (recordando que la batalla requiere una condición física determinada) igualan o equilibran la situación de conflicto siempre y cuando seamos capaces de centramos en la habilidad que conjuga las capacidades más internas y el movimiento más refinado (aka experiencia combativa).

Me gusta definir la energía que movemos en la Eskrima como un trabajo de “escape”, esta es la idea:

  • si encuentras un bloqueo, una presión, empujes, agarres, etc. lo utilizaremos para cambiar el ángulo, la estrategia, la posición, el ritmo, la velocidad.

“Casi nunca” (por aquello de que en la batalla puede ocurrir lo más impensable) luchamos por o para doblegar esa energía, no tiene sentido, menos con un arma en las manos con la que podemos buscar ángulos infernalmente cambiantes.

Arte suave no quiere decir “arte para blandengues”, son pocos los que se quedan en la “nada agradable Eskrima“.

En definitiva, algo demasiado blando se deforma fácilmente, algo demasiado duro se rompe más pronto que tarde, justo en medio de estos extremos está la Eskrima, vuelve sobre su estructura una y otra vez, siempre cambiante.

Os comparto un vídeo de GM John Mac hablando de cómo hacer Sparring.

José Díaz Jiménez

José

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“Si vis pacem, para bellum”

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