Eskrima táctica. Enemigo periférico.

No sé cuantos de vosotros se habrá visto envuelto en peleas reales, me refiero a esas que ocurren fuera de nuestro “ambiente controlado de vestuarios, duchas y máquinas de diseño”.

Si nunca os visteis en una de esas, sois afortunados, si por contra tenéis experiencia en lo que me gusta llamar “batallas campales” sabréis de qué estoy hablando.

La ensoñación del “duelo”.

Luchar uno contra uno, tipo duelo, es un gran sistema de aprendizaje, aunque demasiado romántico para creer que es 100% real. Es interesante ver como en la mayor parte de las ocasiones los entrenos van dirigidos exclusivamente a este tipo de circunstancias “poco usuales”, más aun suele ocurrir con artes que se han descontextualizado del combate y de la realidad que hay ahí fuera. .

Las peleas que ocurren ahí fuera, pocas veces tienen ese lado ideal tan regastado por las películas de Hollywood en las que “te pegas contra uno“, mientras los otros sacan turno (como en una charcutería) para intentar terminar contigo.

Estar en medio de una batalla posiblemente ocurra tan rápido que tu modo “piloto automático” se active fugaz llevándote al centro de la acción casi sin pensar. Aquí es donde se materializa toda esa energía visceral que no tiene orden, que se convierte en un caos que centrifuga el tiempo y en el que aparece esto que llamo “enemigo periférico”.

Tus sentidos se van a focalizar, vas a actuar de manera instintiva y es aquí cuando un entreno, una conciencia y una experiencia determinada van a ayudarte a “sobrevivir”.

En el ojo del huracán.

Si has estado en medio de este huracán, sabrás que ocurre todo tan rápido que cuando paras no recuerdas prácticamente nada, sabes que has estado, no sabes cuanto tiempo exactamente, estás cansado, agitado y algo confuso.

Pronto vuelves a la calma, esto significa: un poco de temblor en las piernas y lagunas espaciales. Luego viene lo gracioso del asunto, la gente que se te acerca contando lo que ha ocurrido: “la próxima vez no me agarres yo era de los tuyos”, “le empujaste tan fuerte que …”, “a uno le han abierto la cabeza”, “no vi ni de donde saliste …” y tú no recuerdas más que momentos fugaces, algún grito, algún agarre … piensas:

  • ok, ya pasó y estamos bien (me pagan demasiado poco para esto)“.

Estar presente al 100% es actuar y confiar en que ese enemigo periférico que son “todos los otros”, haya estado presente de alguna forma en tu sistema de entrenamiento. No vamos a ser pedantes, la suerte y que no sea aun tu momento influyen mucho, el caos se ordena, pero escapa del control total.

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La realidad: batallas con varios adversarios.

Lo cotidiano.

Si trasladamos esta experiencia a nuestra vida cotidiana, podemos ver como los enemigos periféricos son aquellos asuntos o problemas que distraen el foco de nuestros objetivos e intentan que nos desviemos de ellos. Lo interesante es mantener esa atención y disciplina que extraemos de nuestro entreno en la lucha con armas en situaciones extremas y aplicarlos sin demora.

Para trabajar en esta línea durante mis clases de Eskrima & Eskrido “juego” a ser ese enemigo periférico. Mientras hacen sparring me acerco a ellos y  cuando menos se lo esperan los distraigo con un golpe, un ruido, un gesto. Intento sacarlos de esa “concentración duelo” uno contra uno. Adaptarse a una nueva situación casi sin pensar será una gran herramienta.

Ejercicio.

Un buen ejercicio es hacer sparring en distancia corta; si somos impares, el que queda fuera entrará cuando quiera y como quiera a luchar con quien quiera. Si somos pares, el que desarma, “palanquea” o proyecta a su pareja cambia libremente de contrincante (lo más rápido y real posible).

La idea es aumentar el estrés de la situación. A tener en cuenta: te llevarás golpes duros, las entradas tienen que ser con intención y a pesar de ello ocurrirá algún “altercado”.

Lucharás como entrenes, si no entrenas en la dirección adecuada, es muy probable que en la batalla pierdas el norte y puede que la vida.

José Díaz Jiménez

José

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“Si vis pacem, para bellum”

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