Eskrima Táctica. Entrenar “lento” y/o a baja intensidad.

En estos años que llevo mostrando el arte de la Eskrima, la paciencia no es precisamente una de capacidades que más encuentro entre los estudiantes. Entrenar lento me parece importante, aunque no lo es todo. Analicemos el asunto.

Es la tónica habitual. Muestras un ejercicio, una secuencia, un movimiento: llamadlo como queráis.

  • Lo repito lento. Hago hincapié en que no hay que correr. No hay potencia, sólo fluidez.
  • Todos asienten tras la explicación. 
  • ¿Habéis entendido? Lo puedo repetir una vez más si queréis. A lo “TaiChi Style”.
  • No, no, ya lo tenemos…

Y un segundo después el desastre hace acto de presencia. Ir rápido y pegar duro no lo es todo cuando de armas se trata.

Movimiento lento / baja intensidad.

Estoy de acuerdo, el tema suscita un debate muy interesante. ¿Entrenar lento y/o a baja intensidad tiene beneficios reales? Por supuesto, pero hay que tener muy claro que dependerá totalmente de cuan lento sea, que objetivo quieres alcanzar y la periodicidad con la que usamos este tipo de entreno.

Para mi, bajar las revoluciones a lo “Tai Chi Style” se traduce en la necesidad de trabajar, a veces, en un estado lo suficientemente relajado.

Hablo de ser conscientes de los pequeños detalles que olvidamos al imprimir velocidad a algo que aun no sabemos gestionar: el Timing.

Frenar la velocidad de ejecución de cierto tipos de ejercicios (con o sin compañero) considero que nos ayudará a corregir algunos parámetros que de otra forma no seremos capaces de entender.

Para los iniciantes es fundamental tomarse las cosas con calma. Todos sabemos agarrar un arma y cruzar el aire a todo trapo o intentar golpear al otro en la cabeza. Otra cosa distinta es hacerlo gestionando el estrés y de paso trabajando la Eskrima correcta.

Si siempre voy lento o a baja intensidad, lucharé lento y a baja intensidad. Esto es  tal cual. Las palabras claves aquí son: progresión, intención, sentido común (el menos común de los sentidos).

Trabando desplazamientos como ejemplo de progresión.

Si no puedes hacerlo lento, no puedes hacerlo rápido.

Demasiado general como para hacerle caso al 100% ¿no? Imaginad. Estamos trabajando el corte con el filo del arma. Si realizamos un corte descendente trabajar de forma lenta vs. forma rápida tiene claras y grandes diferencias. Suman siempre que sepamos cómo trabajar.

Si ejecuto el movimiento de forma lenta mientras hago el corte, lucho contra la gravedad. Tengo que evitar que mi arma caiga rápido. Mis músculos tiran hacia arriba haciendo un trabajo de freno y gestionando la caída. Es decir, los músculos opuestos a los que intervendrían en una ejecución “normal” están haciendo la mayor parte del trabajo.  

Diferentes músculos utilizados de manera dispar en una misma estrategia. El programa del motor para ir rápido no es el mismo que el programa del motor para ir lento. Todo está íntimamente relacionado. Debemos trabajar y entender ambos ambos procesos.

La cuestión: ¿Es útil el entrenamiento lento y/o a baja intensidad?

En el entrenamiento de fuerza por ejemplo, el beneficio neurológico que logramos al trabajar lento es importante. Buscamos así la sincronía de las diferentes partes del cuerpo. Pero hay una velocidad de trabajo por debajo de la cual el entrenamiento de fuerza se vuelve menos útil. Estamos buscando el equilibrio.

La ejecución técnica lenta es interesante, fija cierto tipo de detalles importantes, pero lo realmente importante es cuánto entrenamiento lento realizamos y qué calidad tiene.

Si hablamos de asuntos como la propiocepción estamos de acuerdo. Si hablamos de movimiento debemos saber que hay sensores en nuestros músculos que claramente no están recibiendo el entrenamiento propioceptivo adecuado en todos sus “vértices”. Ganancias y pérdidas. Ahí está el equilibrio.

Dedicar mucho tiempo para ser bueno en realizar un movimiento lento puede traducirse en una gran pérdida. El combate no entiende de lentitudes ni de bajas intensidades.

Propósitos. 

El cerebro procesa la velocidad de ejecución de forma diferente dependiendo de la acción desarrollada. Aprender el movimiento de forma “lenta” me parece importante en un nivel principiante.

Ir lento es lo más adecuado cuando aun no tenemos el suficiente control sobre nosotros mismos. Menos con una arma en las manos.

Hablamos de conceptos y formas de entrenamientos aplicados de una forma integral. Herramientas útiles en momentos determinados que nos sirven para el gran propósito de enseñar, aprender y desarrollar.

Punto inicial es A, quiero llegar a C y B será el vehículo que use. En este caso que planteamos, la baja intensidad, la velocidad de ejecución adecuada, será lo necesario para desarrollar cierto tipo de atributos para el combate.

Lento sí, pero no siempre. Como todo en la vida el asunto está justo en el término medio y en entender la velocidad adecuada. Escribe el Maestro Pérez-Reverte en su espléndida novelaLa reina del Sur“:

– “En esta clase de transas, cuando una tiene prisa lo rápido es caminar despacio”. 

José Díaz Jiménez

José

José

"Si vis pacem, para bellum"

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