Eskrima Tradicional.


Hablar de Arte Marcial tradicional en los tiempos que corren parece ser un poco extraño. Tanto es así que en principio la palabra efectividad no tendría relación aparente con esta definición. Hoy día la modernidad lo envuelve todo, es importante estar en el momento presente, reconozco que es muy positivo abrazar las nuevas tendencias que, sin lugar a dudas, pueden ofrecernos interesantes recursos. Sin embargo y después de muchos años buscando la Eskrima más antigua, hay algo que he aprendido de primera mano: dentro del mundo de las armas tradición es sinónimo de supervivencia.

Por desgracia hablar de Artes Tradicionales nos lleva directamente a pensar en el clasicismo, el ritual ciego, el postureo estrambótico y la fantasía fetichista de las malas películas de “Kung Fu”. Nada que ver con la realidad de lo que es la Eskrima auténtica ni con la realidad de lo que son otras artes marciales que por ser tradicionales (y aferrarse a ello) poseen unas fuertes raíces que sustentan un legado fundamental para la historia de la lucha. Tenemos mucho que aprender de estas prácticas.

Seré conciso, la forma tradicional en la que se aprende Eskrima es fácil de reconocer. El entrenamiento se basa en el sparring, se entrena de forma “privada” o “semi-privada”, de uno a uno con el Maestro y no hay una metodología definida, su camino es la simplicidad. No hay drills, no hay técnicas estáticas que recordar, no hay “formas”, no hay qué hacer o cómo hacerlo. Robas, capturas e intuyes el movimiento desde la acción más directa, durante el “combate”. “La verdad está en el movimiento“. Aceptas y asumes las consecuencias, pactas hasta donde llegar. Suele ser una forma “dolorosa” y nada convencional de desarrollar el arte. Esta práctica no es para todo el mundo. También es cierto que no es la única manera de desarrollar una buena Eskrima, aunque si me preguntas y quieres que sea honesto, te diré que no hay otro modo de aprender.

En todo este camino que llevo recorrido sé que tan solo he avanzado unos pocos pasos, tan pocos que  miro hacia atrás y aun veo en el horizonte la línea de salida. Un camino lleno de accidentados errores que me han transformado en quien soy hoy día. Estar cerca de verdaderos grandes maestros del Arte te hace intuir ciertas cosas. Me gusta hacer mención a la metáfora de la fuente de agua que nace en lo más alto de la montaña. Si quieres beber agua pura deberás caminar hacia allí, luchando contra las adversidades. Solo así te darás cuenta que cuanto más te alejas del nacimiento de la fuente, menos puro será el líquido elemento.

P.D: Hablando de formas tradicionales de entrenamiento y con motivo del pasado seminario de GM John Mac, tuve el honor de grabar una de nuestras conversaciones, la próxima semana iré subiendo vídeos a Youtube, estad atentos, es una charla llena de información de primera mano.

José Díaz Jiménez

 

José

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"Si vis pacem, para bellum"

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