ESKRIMA Y CONSTANCIA

Eskrima y constancia deberían ser palabras inseparables, muchos piensan que un poco de práctica furtiva de vez en cuando será suficiente, nada más alejado de la realidad.

Eskrima es cuestión de insistir:

Donde pongo Eskrima pon tu tipo de práctica marcial o no. Hay que tener algo claro, algo de lo que debemos aprender y que nos forja, no todos los días de practica serán buenos.

De hecho, muy a menudo, depende del plan que tengas en tu práctica habrá períodos de semanas e incluso meses en los que sentirás que no estás progresando en absoluto.

Habrá días en los que podrías jurar que estás incluso retrocediendo. La decepción y la frustración hacen acto de presencia con más frecuencia que el éxito si tu nivel de exigencia es alto.

Todos los que te rodean están progresando a un ritmo muy similar al tuyo. Puede parecerte que no es así, pero no hay fórmulas mágicas en el progreso combativo.

Aunque sientas que todo tu esfuerzo no marca la diferencia. Lo hace.

En Eskrima o por deferencia en estilos de aquello que me gusta llamar «trabajo combativo activo» intervienen muchos factores que en cierta medida juegan en contra de uno mismo. Es decir, no es plato de buen gusto ser golpeados por un arma (en el caso de Eskrima), hasta aquí creo todos podemos estar medianamente de acuerdo.

Enfrentarnos a nuestros miedos forma parte del proceso que uno debe aceptar cuando se involucra en la práctica marcial. Sin combate no hay nada más allá que fantasía, mentira y peligro.

Ser constante con este panorama de presión constante, gestionando nuestro estrés, enfrentándonos al dolor… está muy cerca de lo que puede considerarse valentía.

No todos tenemos el mismo nivel de arrojo, pero todos podemos crecer si estamos dispuestos a salir de nuestra zona de confort/miedo.

Todo lo demás, por duro que pueda parecer reconocerlo, es engañarnos a nosotros mismos, así de claro, así de triste.

Eskrima; «sin prisa pero sin pausa».

Sin paños calientes: esto se trata de largos períodos de arduo trabajo con aparente poco progreso (o ningún progreso) y algún día aislado, en el que se intercalarán aleatoriamente instante de «gloria», que en definitiva son los que nos enganchan a la práctica.

Es cierto que las tasas de mejora varían en el tiempo.

Algunas personas pueden progresar más rápido que otras. Es cierto que las circunstancias personales, las lesiones, un cambio en la rutina… puede afectar en nuestro de progreso, pero nunca he visto, nunca he conocido ningún caso en el que alguien entrenara con regularidad, siendo constante y perseverante y NO progresara.

Otro «sin paños calientes»: Sin entrenar lo suficiente (todos sabemos de lo que hablamos) no vamos a progresar una mierda (me disculpen las heces). No podemos caer en la complacencia o la «insuficiencia» de «un de vez en cuando para mantenerme».

Y aquí está una de las claves que los años me han enseñado:

– Si tus objetivos son a largo plazo, no importa demasiado si los alcanzas un poco más tarde o más temprano. El caso es insistir de forma psicópata contra viento marea.

La única forma en la que uno nunca va a mejorar en todo el tiempo es dejar de aparecer por clase (o aparecer demasiado poco).


Jose Díaz Jiménez

Jose

Expect the unexpected...

2 comentarios

  1. Esta es una de las enseñanzas más valiosas para las nuevas generaciones.
    Es una carrera de fondo, una carrera de por vida.
    Diferencia fundamental entre deportistas y artistas marciales.

    Gracias por la reflexión José.

    Oro en paño….

    • Ojalá estas nuevas generaciones estén despiertas a lo que puede que venga…

      Gracias por los comentarios siempre !

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.