Eskrima y el valor del cambio.

En Eskrima los pequeños detalles, esos que suelen pasar desapercibidos, son los que realmente añaden valor a nuestra práctica.

Eskrima y pequeños detalles

Si Eskrima no es cuidada al milímetro es fácil que se convierta en una amalgama inconexa de golpes armados sin un hilo común que les de sentido.

Ese esfuerzo por cuidar los detalles es una de las obsesiones que me han inculcado a «fuego y golpes» mis Maestros.

Una de las frases que suelo repetir en clase a mis alumnos es: «debes tener el demonio atado«, y es que: «el diablo se esconde en los detalles.»

Esos pequeños detalles son los que me gusta llamar, ya he hablado alguna vez de ello: «Eskrima invisible».

Eskrima crítica o criticando Eskrima…

Hace poco me llegaba una crítica, que por cierto y curiosamente es la más común:

«… es que tanto que hablas y luego Eskrima no es tan diferente a Kali.»

Y es muy cierto; es «sutil y radicalmente opuesta.«

Hace tiempo me daban mucho miedo las críticas, hoy en día si soy «víctima» de la envidia y la crítica sin argumento (en cualquier aspecto de mi vida) sé, a ciencia cierta, que estoy en el sitio equivocado.

En tal caso recojo mis armas y me marcho a otro sitio, o me quedo y luchamos con las armas (no sería la primera vez). Hay que dar valor y ser ofensivos (defender está sobre-valorado) a nuestras cosas.

Eskrima es cambio, así que si no estás cómodo, muévete.

Eskrima y una historia.

Hace nada me topaba con una pequeña historia que describe a la perfección el valor del cambio. Espero que os haga reflexionar:

El valor de lo viejo:

Un padre le dijo a su hijo:

«Te graduaste con honores, aquí tienes un auto que adquirí muchos años, tiene más de 50 años de antigüedad, antes de dártelo, llévalo al lote de autos usados del centro y diles que lo quiero vender y ve cuánto te ofrecen.»

El hijo fue al lote de autos usados, regresó con su padre y le dijo:

“Padre, no me ofrecieron mucho, tan sólo 1,000 Euros, dicen que está muy desgastado.»

El padre le dijo:

“No importa hijo, lleva el coche a la casa de empeño, a ver qué te dicen allí.»

El hijo, un poco disgustado fue a la casa de empeño. Regresó al poco rato, ahora se sentía decepcionado con el regalo y le dijo a su padre:

“La casa de empeño ofreció 100 Euros, dicen que es un coche demasiado viejo.»

El padre, lo tranquilizó y le pidió que no se enfadase, que se calmara y llevara el coche a un club de autos en el centro de la ciudad, que se los enseñara y a ver qué decían ellos.

El hijo, totalmente escéptico llevo el coche al club. Regresó con cara de sorprendido y le dijo a su padre:

“Cuando llegué con el coche, unas personas en el club han ofrecido uno 100,000 Euros por él !! Dicen que es un Mustang clásico, muy buscado y cotizado entre los coleccionistas de coches clásicos.”

El padre, que sabía lo que se traía entre manos le dijo a su hijo:

“Quería que aprendieras que sólo en el lugar correcto te valorarán de la forma correcta. Sí alguna vez sientes que no eres valorado, no te enfades, significa que estás en el lugar equivocado.»

«Aquellos que conocen tu valor son aquellos que te aprecian, nunca te quedes en un lugar dónde nadie vea tu valor.»


Jose Díaz Jiménez
José

José

"Simple but not easy"

2 comentarios

    • Muy, pero que muy buena, cuando la leí me pareció una metáfora de la vida muy interesante. Más cuando uno va cumpliendo años…

      Abrazako!!!

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