Eskrima y miedo; 8 tips para gestionarlo.

Eskrima y el miedo, superarlo a través de la práctica.

En Eskrima, si el método de entrenamiento está estrechamente ligado al combate, tendremos una buena relación con lo que supone el «miedo.»

Empecemos por el principio y sepamos qué dice, cómo define la RAE el miedo:

Del latín metus: ‘temor’.
1- m. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario.
2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo.

Si nuestra vida está rodeada de realidad, sea por trabajo, por entrenamientos («Eskrima is a painful process»), por circunstancias que os rodean, o habéis pasado por alguna situación límite, en resumidas cuentas ya sabéis de qué estoy hablando.

Eskrima es simplicidad y todo debe estar relacionado de alguna manera con el combate. Que un tipo se ponga delante tuya con un arma y quiera golpearte duro (con reglas mínimas) no es precisamente lo más agradable del mundo.

El miedo te mantendrá alerta. El día que sin darte cuenta pierdas ese respeto, que pierdas el miedo a las armas, a la pelea, a tu oponente… , es justo el instante en el que te sobreviene un accidente, una lesión, un golpe mal calculado… una lección que ya nunca olvidarás porque te la llevas puesta, marcada a fuego y dolor en la piel.

Decía Nelson Mandela:

-«Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.»

Eskrima ayuda a sobreponerse al miedo.

Hace poco me llegaba por diversas fuentes un vídeo que supongo real y que ha dado pie a esta entrada en mi blog.

Resulta que era una pareja de policías que habían recibido una llamada de un atraco y se dirigían al lugar de los hechos. Todo sería normal si no fuese porque en el vídeo se escuchaba la voz de una chica, policía ella, diciendo a su compañero (ambos llevaban el arma reglamentaria en la mano mientras conducían) que no quería morir.

El vídeo puede ser falso, un montaje o real como la vida misma, pero seguro que en algún momento alguien ha vivido una situación similar, la realidad siempre supera la ficción.

El miedo y sus cosas.

Yo he visto muchas veces, y apuesto que algunos de vosotros también, como el miedo paraliza a la gente que presumiblemente más preparada debe estar.

He visto a gente mearse y cagarse de miedo (o estarlo después de una pelea), literalmente. He visto a gente desplomarse al suelo varias veces por miedo, las piernas (o la cabeza) no les respondían. Los he visto llorar, poner escusas absurdas, los he visto no poder articular palabra alguna, o gritar y moverse descoordinados como niños pequeños, también los he visto medio enloquecer…

Todo esto me sirve de evidente pretexto para hablar del miedo, y de la importancia de Eskrima (trabajo con armas y estrés) como herramienta para gestionar esto tan necesario y moldeable (maleable) como es el miedo.

El miedo es muy útil para nosotros como seres humanos. Es una respuesta vital al peligro físico, también al emocional: si no lo sintiéramos, no podríamos protegernos de las amenazas que sufrimos.

La respuesta fisiológica frente al miedo se expresa en todos y cada uno de nuestros sentidos, es totalmente inevitable, aunque sí mejorable.

Con mucha práctica (real), los efectos pueden ser mitigados relativamente, digamos que lo suficiente como para poder lidiar con ellos y gestionar la situación en alguna medida.

Aún así hay que ser muy conscientes de que el miedo puede apoderarse de la situación y de nosotros mismos, incluso cuando creemos tenerlo todo bajo control. En estos asuntos no hay ninguna fórmula magistral que nos asegure el éxito al 100%, si te cuentan lo contrario os aseguro que intentan engañaros.

Cuando el miedo es útil.

Si hay algo que tenemos claro los Eskrimadores, las personas que practican artes marciales, los que se dedican a la seguridad, o simplemente los que no están adormecidos por el «buenismo», es que nosotros, como humanos, estamos programados para la autoprotección y la supervivencia.

Ese familiar aumento de adrenalina, o respuesta de «luchar o huir», se activa cuando sentimos, o creemos sentir una amenaza. El miedo nos obliga a concentrarnos y nos ayuda a deshacernos de las distracciones, con «miedo» vivimos el tiempo presente, básicamente porque no hay tiempo para otra cosa.

Los científicos también han demostrado que el miedo nos da «superpoderes», por ejemplo, la capacidad de levantar objetos pesados cuando estamos bajo presión extrema. En escenarios de competición se ha comprobado que los levantadores de pesas, por ejemplo, pueden levantar un 12% adicional porque en situaciones críticas, donde hay un beneficio potencial (un título de campeonato mundial, por ejemplo), su cerebro subconsciente cree que vale la pena arriesgarse a lesionarse por el beneficio.

Cuando el miedo se sale de control.

El miedo puede ser tu aliado en dosis adecuadas («todo arde si le aplicas la chispa adecuada»), pero demasiada cantidad del mismo puede llegar a controlar tu vida.

El proceso normal, en la mayoría de los casos, es que el peligro desencadena el miedo, y una vez que el peligro desaparece, el miedo desaparezca (dejando sus escuelas).

Cuando el miedo no cede se puede convertir en algo más pernicioso, en estos casos estaríamos hablando ya de ansiedad.

No todos sufrimos de ansiedad, pero el miedo tiene el potencial de frenarnos en seco y ahí radica su peligrosidad.

Sobrellevar el miedo.

Hay un dicho de que se atribuye a los Vikingos y que es muy ESKRIMA:

«En mitad de la batalla no salgas corriendo porque vas a morir cansado».

Desde esta perspectiva de luchador, de Eskrimador sería interesante empezar a analizar la naturaleza de tus miedos.

Aprender a vivir con un cierto nivel de incertidumbre en tu vida es más que necesario: nunca vas a eliminar todos los riesgos de tu vida, ¡así que deja de actuar como si pudieras!

Deja de pensar que “no hacer nada” es una buena opción: la acción nos da confianza. Eskrima y trabajar con armas nos obliga a aprender a desenvolvernos en ambientes hostiles y estresantes, esta circunstancia nos mantiene avanzando constantemente en la vida.

Algunos Tips para luchar contra el miedo.

A lo largo de estos años he tenido la suerte de conocer, aprender y/o enseñar a personas que se dedican a la seguridad, ya sean «porteros», seguridad privada, policías, militares… incluso de países diferentes. Ellos se enfrentan normalmente a peligros que amenazan su integridad física y en ocasiones su propia vida cada día, muchos de ellos están en la «línea de fuego» constantemente, de donde todos huyen ellos hacen su medio de vida. Si se obsesionaran con el miedo se volverían totalmente locos.

Aunque la mayoría de nosotros nunca pasaremos por lo que ellos experimentan, no hay ninguna razón por la que no podamos aplicar sus tácticas o sus consejos (ejemplos) para sobreponernos al miedo en nuestras propias vidas.


1. Dedica mucho tiempo a prepararte y a practicar.

La clave para prepararse es dedicar la mayor cantidad de energía posible a la preparación, entrena mucho y entrena ben. Según dice Jocko Willink, ex-comandante de los Navy Seal:

«Pasamos el 75% de nuestro tiempo preparándonos para el despliegue y aproximadamente el 25% en el despliegue».

Dice que los SEAL «eliminan» el miedo de sus mentes practicando una próxima misión hasta que se sientan naturalmente seguros de ella, «hasta que lo desconocido se vuelva, un poco más reconocido». No se mienten a sí mismos sobre los riesgos, estos siempre van a estar ahí, simplemente a través de la practica repetitiva se colocan en una mejor posición para manejar los imprevistos, esto les inspira confianza.

2. Aprende a manejar el miedo con humor.

Una de las formas más efectivas de lidiar con el miedo parece que es reírse de él.

Personalmente cuando en una situación de gran estrés he visto a alguien «riéndose al mismo tiempo que entra en acción» es a la persona que no me querría acercar. He tenido suerte ya que normalmente han estado del «lado de los buenos.»

Hay evidencias científicas que parecen respaldar esto. Un estudio de la Universidad de Stanford reveló que las personas que fueron entrenadas para hacer bromas respondiendo a «imágenes perturbadoras» las manejaban de una manera mucho más efectiva que aquellas a las que no se les dio ese entrenamiento.

Reírse ante el miedo hizo que el miedo disminuyera. El mundo es un lugar retorcido, no me cabe duda alguna, parece ser que ver el lado lado divertido de las cosas puede hacer que vivir aquí sea mucho más fácil.

3. Respira y sigue respirando.

Tu corazón late tan fuerte que parece que se va asalir fuera de tu pecho, tus rodillas son como gelatina y un sudor frío recorre tu cara.

Desafortunadamente, el miedo tiene manifestaciones físicas, pero puedes combatir estos síntomas físicos: RESPIRA !!!!!

Al inhalar durante cuatro segundos y exhalar durante cuatro segundos, podrás calmar tu sistema nervioso y recuperar el control de tu propia respuesta biológica al miedo. Como resultado, experimentarás el miedo con menos fuerza, menos fuera de control. Es lo que suele llamarse «respiración táctica», muy utilizada por ejemplo por los francotiradores.

«Estás modificando el software del cuerpo para controlar su hardware.» No sé quien lo dijo, no es mio, pero me parece bestial el concepto.
4. No lo reprimas.

El miedo es como una mala colonia; no solo apesta en el momento, sino que también tiene su efectos secundarios duraderos.

Según los expertos, hablar de una experiencia aterradora, ya sea a través de la terapia o de cualquier otra movida alternativa, ayuda a encontrar algún tipo de significado o de sentido a esa situación vivida.

Tiene sentido: la comunicación permite procesar el evento y cultivar relaciones más cercanas con personas importantes en sus vidas.

Si tienes miedo de algo, compartirlo con un amigo (familiar, pareja…) puede ser lo mejor; oírse a uno mismo decir cosas en voz alta puede ayudar a sacar a la luz y enfrentar esos miedos de frente. Una vez conoces el origen del problema deja de serlo.

5. Habla más alto que la voz que suena en tu cabeza.

Todos estamos acostumbrados a esa voz en el fondo de nuestra mente que no para de darnos la tabarra durante todo el día. También estamos acostumbrados al hecho de que es como una especie de idiota que siempre nos lleva por «el mal camino.»

Sería agradable tener un monólogo interior que nos recuerde a un Maestro Zen, pero la mayoría de las veces, nuestra voz interior suena más como un borracho que insiste en hacernos creer que no nos valora lo suficiente.

En momentos de máximo estrés, nuestro cerebro genera un diálogo interno que puede aumentar drásticamente nuestros sentimientos de miedo.

Para luchar en contra de esto debemos recordarnos activamente a nosotros mismos gritar mentalmente sobre esos pensamientos tan destructivos.

Debemos enfocarnos en la parte positiva de la experiencia, repitiendo palabras como «más rápido», «más fuerte»… no en vano muchas veces gritamos a la hora de cargar contra el adversario y no es solo para atemorizarlo, sino para, de alguna manera, huir de nuestros propios miedos.

6. Ponte en el peor de los casos.

Da igual lo que temas, puedes jugar a evitarlo toda tu vida convirtiéndote en un neurótico crónico. Llegará el día que creas tenerlo todo bajo control, estés relajado en esa burbuja de falsa seguridad y entonces te despertarás del sueño a golpe de realidad porque «no pasa nada, hasta que pasa todo.»

Debes ser consciente de que en tu vida muy probablemente te vas a enfrentar a situaciones que te asustarán (literalmente). Para asegurarte de que el miedo no se apodere de ti cuando una situación te perturbe, es importante simular los escenarios más estresantes posibles, tratando tanto como sea posible de experimentar las emociones en la práctica para que tengan menos efecto en la realidad.

De ahí la importancia que le doy constantemente a un entrenamiento de Eskrima de calidad. No hace falta recordar una vez más aquello de que «lucharás como entrenes.»

En clase suelo decirle a mis estudiantes que un buen entrenamiento de Eskrima es el que va dirigido a familiarizarte con el peor de los casos posibles.

A saber; tu contrincante va a ser el típico animal de película, lleno de cicatrices, alto, fuerte, musculado, cara de malo, rápido, hábil y que además es diestro en las armas, sabe luchar… bajo esta premisa estarás mucho mejor preparado para gestionar tus miedos que bajo el tipo de entreno que pone (y presupone) como escusa barata aquello de que «el adversario no sabe artes marciales.«

La ciencia también respalda esto. En lugar de ignorar sus miedos, parece que la mejor manera de superar la ansiedad es pasar mucho tiempo imaginando el peor resultado posible. Las personas que son capaces de imaginarse su peor miedo y permanecer con esa experiencia emocional en lugar de apartarla de sus mentes generalmente superan ese miedo de manera mucho más efectiva que aquellos que tratan de ignorarlos.

7. Medita para alejar el miedo de tu vida.

Sea lo que sea que imagines sobre meditar y miedo, seguro que la imagen se parece a algo así como unos tipos sentados en círculo, bestidos de blanco a la vez que cantan «Oooom».

Pero, en realidad, la meditación es un método que, por ejemplo, cada vez incorporan más los soldados de élite para «eliminar el estrés», prepararse para el combate y controlar el miedo. Una vez más este punto va relacionado con aquello que hablamos de «respiración táctica» (escribiré próximamente una entrada centrada en este concepto).

Si algo tan simple como observar la respiración puede beneficiar a guerreros que corren hacia las personas que les están disparando para quitarles la vida, probablemente pueda ayudarte a ti a relajarte con alguno de esos miedos que no te dejan vivir.
8. Sigue saliendo de tu zona de confort.

Cuando todo está dicho y hecho, el trabajo de un buen soldado de élite es arriesgar voluntariamente su vida una y otra vez. Y algunos encuentran que esta es una excelente manera de superar el miedo.

¿Os acordáis de aquello que os conté de «no me gusta pelear y por eso peleo»? Yo he encontrado una de las claves en ello, haz repetidas veces y conscientemente aquello que en cierta manera te atemoriza y empezarás a relativizarlo.

Al soportar una experiencia emocional intensa suficientes veces, la ansiedad disminuye. Es el mismo principio que hace que la terapia de exposición (menos pervertida de lo que crees) sea un medio eficaz para combatir las fobias.

Si te encuentras en una situación de estrés o peligro con la suficiente frecuencia, deja de dar tanto miedo.

Toda esta entrada podría resumirla en una sentencia:

«Decide ser valiente de forma consciente.»

Jose Díaz Jiménez
José

José

"Simple but not easy"

2 comentarios

  1. Definitivamente hay que hablar del miedo a las nuevas generaciones.
    Abrir la caja de Pandora y ver la realidad de cómo actúa nuestro cuerpo cuando el miedo asoma la pata…

    Gracias!!!

    • Sí Óscar, esto del miedo es tan nuestro como la necesidad de respirar. Mucha gente tiene miedo a la misma idea del miedo y eso nos/los aleja de la realidad.

      🙏

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