“Los últimos de Filipinas”. Parte 1. Eskrima roots.


Los de aquí solemos tener muy mala memoria histórica, como sabéis hay grandes gestas olvidadas en el tiempo de un pasado que me encanta rescatar. Los últimos de Filipinas es una de estas batallas que no suele estudiarse, a la cual no se le da mucha importancia, pero que habla de la forma de ser de lo que eran aquellos Españoles destinados en los confines del mundo.

Hace no mucho una serie de televisión de ficción (Ministerio del tiempo, TVE … al final de la entrada inserto el capítulo) hizo eco de esta historia que parece haber rescatado el interés de propios y ajenos. Ahora se está haciendo un “Remake” de la película original de Antonio Román, estrenada en 1945. El nuevo proyecto está dirigido por Salvador Calvo y cuenta en su reparto con Luis Tosar y Javier Gutiérrez (entre otros actores de renombre). Volveremos a ello más tarde.

Para refrescaros la memoria, “El asedio de Baler” (30 de junio de 1898 – 2 de junio de 1899) es la defensa  de la última posición española en Las Islas Filipinas. Durante casi un año,  54 soldados españoles  resistieron el ataque de 400 soldados tagalos desde el interior de la pequeña iglesia de Baler.

Los americanos, además de Cuba y Puerto Rico, querían las Islas Filipinas, puertos estratégicos para abastecer de carbón a sus colonias asiáticas. La guerra fue todo un desastre para los Españoles; pero fue también una demostración magnífica del espíritu heroico de sus soldados. El combate de Cavite fue una gesta de serenidad extraordinaria. Sabían que iban a ser destruidos y aun así se presentaron en la batalla abriendo fuego, se perdió toda la flota española en una hora y media. Los españoles tuvieron 800 bajas y los americanos más de 20.

En 1896 después del Pacto de Biak/Nna/BatoEmilio Aguinaldo (que pertenecía a la sociedad secreta Katipunanse marchó a Hong Kong. A finales de 1897,  en ese clima de aparente paz, el gobierno español redujo el número de efectivos en sus colonias. España tenía desplegados en esos momentos unos 28.000 soldados en Filipinas, no muchos comparados a los 100.000 de Cuba.

Con la crisis de abril de 1898, el líder filipino volvió a las islas para dirigir la insurrección contra los españoles creyendo que los Americanos eran sus aliados para la independencia. Con el imperio Español en decadencia deciden comenzar la rebelión. En la isla de Luzón los españoles habían fundado 1400 pueblos y normalmente el principal edificio era la Iglesia. El 27 julio de 1898 ante las pesquisas localizadas, Enrique de las Morenas decide refugiarse con todo su destacamento en la iglesia de Baler. Se van a defender de los filipinos como puedan, están decididos a aguantar hasta el final.


Eskrima Últimos de Filipinas

Capitulación del presidente Filipino “Aguinaldo” reconociendo el heroísmo de los Españoles.


Los Tagalos atacan a los españoles y éstos logran repeler todas las ofensivas. Los días van pasando, envían mensajeros de paz a los sitiados; pero éstos no se fían. La escasez de alimentos y las malas condiciones de vida hacen que la enfermedad sea un enemigo más a tener en cuenta. La situación es desesperada y al frente de la guarnición queda el teniente Martín Cerezo (Enrique de las Morenas fallece por enfermedad).

El 13 de agosto de 1898 España firma el tratado de París donde entrega a USA, en el mismo tratado: las Filipinas, Cuba y Puerto Rico (sin duda una fecha nefasta para nuestra historia). Por Filipinas “tan sólo” pagaron 20 millones de dólares. La gran crisis económica hizo que el imperio Español se precipitara a un abismo del que aun parece no haberse levantado.  Desde Manila los españoles enviaron emisarios anunciando la rendición de España, ya todo había terminado. Llegó el capitán Olmedo con las noticias, pero Martín Cerezo desconfiaba de todos. Hasta 5 veces se les intentó convencer de que la guerra había terminado.

Llegó la Navidad de 1898. Los alimentos se terminaron y la situación se vuelve extrema. El teniente Martín Cerezo con el teniente médico, deciden salir para ir a cazar. 10 hombres son reclutados, lograron cazar un carabao, una especie de búfalo. Ya tenían carne fresca para varios días.

La guerra había terminado, pero ahora los filipinos luchaban contra los norteamericanos, el tratado de París había sido una traición, éste no les otorgaba la independencia, ahora serían una colonia de USA.

Como anécdota, de estas que me dejan perplejo (a pesar de que no importe a nadie más que a mi), ha “coincidido” que escribo estas entradas (son dos partes) el último día de rodaje de la película. Evidentemente no lo sabía, era una historia que llevaba retrasando mucho tiempo y no sé porqué me dio por terminarla. Para documentarme un poco miré información sobre el director de la película, entré en su Instagram y para mi sorpresa vi que justo hacía menos de una hora había colgado una imagen anunciando el último día de rodaje, curiosas “causalidades”.

continuará


José Díaz Jiménez

José

José

"Si vis pacem, para bellum"

3 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *