“Many Ways, one direction”. Eskrima views.


Hay muchos momentos en la vida en los que las cosas no van como uno quiere, hay muchos momentos en los que la tentación de arrojar la toalla se nos pasa por la cabeza y es justo en estos momentos cuando tenemos que demostrarnos realmente de qué madera estamos hecho. A mi me viene muy bien tener frases que me pateen el culo. Una vez un amigo me dijo que los amigos te dan patadas en el culo para ir hacia adelante y que los enemigos te las dan en el pecho para que vayas hacia atrás…sin duda a mi me gustan los primeros y no rechazo a los segundos ya que hacen que retome una y otra vez el camino para avanzar con más coraje.

Como digo, hay frases que me ayudan, me animan y me reincorporan, últimamente la que más es: “Many ways, one direction” inspirada, como no podía ser de otra manera, en otra de las frases que más ha revolucionado mi forma de entender el mundo: “La verdad es una tierra sin caminos” de J.Krishnamurti. A buen entendedor pocas palabras bastan, en el mundo del Arte, en el mundo de la lucha y de la Eskrima en concreto hay muchos caminos, muchas formas de hacer e interpretar las cosas, pero por desgracia muy pocas que vayan en la dirección correcta y que respeten la tradición de los ancestros del Arte.

La imagen metafórica que propongo para explicar este asunto es la subida a una montaña muy escarpada, cada cual puede y debe elegir el sendero más apropiado a su forma de ser y en sintonía con sus inquietudes a la vez que tenemos que ser realistas y elegir caminos lógicos y que no supongan un reto “inalcanzable”( para esto hará falta una buena dosis de auto-conocimiento y desprendimiento)…cada uno tiene que recorrer cada palmo de ese camino por sí solo, tropezar, levantarse y equivocarse tantas veces hagan falta, ayudar y dejarse ayudar.

Al final y tras haber alcanzado la cima cuando menos lo esperabas ( sin importar que tan alto llegaste), nos daremos cuenta de que a pesar de haber tomado rutas diferentes, la búsqueda era muy similar a la de otros tantos ( con nombres y etiquetas diferentes, pero con la misma simiente de inquietud), llegas a no saber donde estás, rodeado de otros que tampoco saben donde han llegado, al final entiendes que la búsqueda no está en llegar a la cima, sino en lo que te ha enseñado ese ascenso (con sus caídas, penas y glorias) y sobre todo entiendes que ahora toca bajar para buscar nuevas metas que te lleven aun más lejos, acumulando así millas de experiencia que nos aligeren el camino.

Por desgracia vivimos en un mundo, en un país, en una tierra en la que si no eres como los otros, no vales nada…en el que si no eres de tal o cual “secta”, por más duro que trabajes nunca te valorarán, en el que si no mercadeas, regalas o eres vendedor de “bisutería” no eres “de los buenos”, en el que hagas lo que hagas siempre serás lo que el otro quiere ser, pero jamás se atreverán a reconocerlo…ya que están demasiado borrachos de ego como para darse cuenta de que la unión hace la fuerza. Hace poco escuchaba atentamente lo que dijo un Cheff en televisión: “prefiero compartir para que otros también lo hagan, a no compartir y que me roben mis ideas y otros las hagan suyas”.

Es interesante ver como cuando abres los ojos más allá de los dogmas aprendidos por una educación que nos castra el interés y la curiosidad hacia lo desconocido, comienzas a darte cuenta de que hay muchos caminos diferentes que llevan a un mismo sitio, a una misma cima…y también te das cuenta de como surgen falsos profetas que nunca subieron pero que cuentan y adoctrinan de oído a otros tantos rezagados de la verdad que prefieren creer ciegamente lo que otros “creyeron ver” a comprobarlo por ellos mismos ( lo cual requiere esfuerzo y movimiento), mientras…mejor vamos buscando nuevas cimas, porque el mundo, nuestro mundo, siempre estará lleno de altibajos…

José Díaz Jiménez

José

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"Si vis pacem, para bellum"

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