Oponente grande, habilidad constante. Eskrima solutions.


En ocasiones me preguntan qué hacer contra un adversario más grande, en definitiva, cómo podemos defendernos de una agresión de estas características, intentaré responder de forma simple. Si hablamos de autodefensa sin armas, es decir, “deporte extremo”, podría daros esa típica charla que muchos quieren escuchar: “con técnica todo se resuelve”. La realidad para mi es otra y aunque la técnica está muy por encima en la “pirámide de la supervivencia”, hay factores que, carentes de connotaciones románticas (el más débil vence al más fuerte), son determinantes ante una agresión real: en muchos casos armada y por sorpresa. No hablo de un “duelo de gimnasio”, no hablo de un deporte (que respeto y admiro mucho) en el que por más extremo que parezca haya normas / reglas. La cosa en el mundo real está así, esto es lo que te enseñan las armas: si tu enemigo es más grande (fuerte/agresivo) y encima sabe luchar, o vas armado o la cosa se te pone X3M (extremadamente) complicada.

Soy de los que piensan que las armas son de las pocas cosas que igualan al ser humano (en el contexto de la autodefensa). La habilidad en su uso es determinante, para adquirirla deberíamos tener un entreno adecuado: hacer sparring / pelear mucho (reacciones instintivas, prevención, gestión del estrés, transferencias e interferencias, etc). Dentro de esta estructura y para ser honestos con nuestra gente, deberíamos poder “recrear” situaciones parecidas a las reales, saber dónde y cómo portar nuestra arma, abrir mucho los ojos (estado de alerta) y sobre todo, por favor atended mucho a esto: saber usarla con eficacia para que no se vuelva en nuestra contra.

En el mundo real no importa lo grande y pesado que sea el enemigo, lo que importa es la habilidad y la estrategia que tenga manejando sus armas, como decía Manong Cacoy Cañete:  “La habilidad es lo que conquista todo”.

Me gusta hacer alusión a una anécdota del libro: “The disaster diaries“. En él Sam Sheridam analiza qué hacer para sobrevivir ante diferentes tipos de desastres. Resumiendo, él se da cuenta de que con su background en artes marciales (extenso) no  tenía muchas opciones de supervivencia ya que la gente ante alguna situación realmente conflictiva suele armarse (y no de valor precisamente). Se puso a investigar y “casualidades de la vida” se encontró con Eskrima (y uso del cuchillo). Él por aquella época vivía en una zona donde el “deporte” más practicado era salir a buscar bronca. Sentía que ahora, cuando estaba en algún sitio y entraba uno de estos tipos (Wrestlers Gringos, gigantes con orejas de coliflor), su capacidad de gestión al ir armado, lo hacía sentir mucho más seguro.

Las armas no entienden de categorías de peso, solo entiende de habilidad y de recursos. Todo lo demás está genial, pero a la hora de la verdad, si en tu cabeza, imaginando una situación realmente seria, recurres a las armas, ¿por qué no entrenar con seriedad bajo sus parámetros?

José Díaz Jiménez

José

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“Si vis pacem, para bellum”

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