Pluma, Espada y Daga. Siglo de Oro. Parte 2. Eskrima roots.


El Siglo de Oro de las artes y las letras fue un período de florecimiento del arte y la literatura en España, coincidió con el auge político y posterior declive de la dinastía de los Austrias. No podemos hablar de fechas precisas aunque se considera que duró más de un siglo. En tiempos de grandes hazañas y solemnes miserias, España albergó uno de los esplendores culturales más celebrados en todo el mundo. Dramaturgos de la talla de Lope de Vega, novelistas legendarios como Miguel de Cervantes (el manco de Lepanto), o poetas como el gran Francisco de Quevedo, se vieron comprometidos (de diferentes formas) en lances de acero y duelos de honor por salvaguardar los intereses del Imperio Español y asuntos propios.

Aquellos genios de las letras quisieron participar de la vida marcial que por honor o reputación, todos los españoles de su tiempo se creían obligados a asumir. Era una época donde una de las mejores formas de medrar era alistándose a los tercios, donde la supervivencia en las grandes batallas no era nada fácil pero dignificaba la vida. Las oportunidades eran grandes y los peligros igualmente inmensos. En esos días, se formaron una vasta cantidad de artistas de distinta índole, procedencias e ideas. Y, por una razón u otra, más de uno tuvo que empuñar la espada para vender cara su vida.


Eskrima old


Las armas de “andar por casa”.

La ropera y la Vizcaína.

La espada ropera es el arma que instintivamente asociamos a nuestro Siglo de Oro como parte de la vestimenta de un gentilhombre. Su periodo de máximo esplendor podríamos situarlo aproximadamente entre 1.525 y 1.675, siendo reemplazada progresivamente por el espadín típico del siglo XVIII, de origen francés.

El término “espada ropera” es de origen español, y aparece por vez primera en el Inventario de Objetos perteneciente al Duque Don Álvaro de Zúñiga, en fecha tan temprana como 1468. En Francia se habla por primera vez de la espada ropera (la rapière) en documentos en torno a 1474, los ingleses  también la adoptaron con el nombre de “rapier”.

Es importante señalar que al menos en el siglo XVI la espada ropera no era tan sólo un arma para su uso exclusivo de punta, con hoja se sección estrecha y aguzada. En la España de la época cualquier espada destinada a un uso de duelo y de vestir era denominada ropera. Encontramos por tanto durante este periodo elaboradas guarniciones de lazo acompañando a hojas relativamente anchas, apropiadas para un uso tanto de punta como de corte, y aún estaremos frente a una espada ropera.

En estos siglos los imparables tercios españoles marchaban atravesando las naciones europeas. Precedidos por su fama, los enemigos de la corona oían en la distancia el tronar de miles de veteranos de los viejos tercios avanzando sin piedad para administrarles “misericordia”. Picas, espadas y arcabuces aparte, como no solo de espada vive el hombre, una de las armas que acompañó al soldado español (hasta al mismísimo infierno), fueron las llamadas “misericordias”, “vizcaínas” o “quitapenas”. Situadas por tamaño entre  el cuchillo y la espada (30 cm. de hoja), recibieron su sacro nombre debido al uso que adquirieron en los campos de batalla europeos: “dagas de buen hierro y oscuro propósito destinadas a aliviar la pesada carga de la vida terrena de su víctima, lo que se venía llamando dar la última merced“.

Los veteranos soldados de los Tercios solían llevarla a la espalda, a la altura de los riñones, para que les resultara fácil sacarla en caso de necesidad. Contaba con valor defensivo y ofensivo. Estas también llamadas “dagas de caridad” o de mano izquierda, cumplían la labor de “auxiliar” a la mano derecha (lo cual incide directamente en nuestro arte: la Eskrima).

Una batalla campal no era lo mismo que una pelea de taberna (mucho más fugaces y “traicioneras”). Los combatientes en el campo de batalla vestían armadura. Sobre todo las clases nobles, que podían permitirse corazas de cuerpo entero difíciles de atravesar. Las ‘misericordias’ entraban aquí de nuevo en juego para buscar las juntas de la armadura donde una fina hoja podía introducirse: cuello, axilas, ingles o el mismo visor del casco hasta llegar a los ojos eran objetivos en plena reyerta

Es esta, la Espada y la Daga, una de las características a destacar de la indiscutible influencia y creación (a pesar de las actuales corrientes que niegan cualquier tipo de repercusión al respecto) de la antigua esgrima española en el arte de la Eskrima & Arnis.

Eskrima Momoy 4

GM Momoy Cañete de San Miguel Eskrima trabajando con su característica “Espada y Daga”.


*Imagen de portada extraída de la página Web “Espadas de Toledo“.

continuará…

José Díaz Jiménez

José

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"Si vis pacem, para bellum"

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