Proyectos, de proyectar. Eskrima Views.


Escribo de cosas que me pasan, pienso, siento, de Eskrima y básicamente de lo que me da la real gana. Normalmente mi fuente de inspiración es hablar con la gente que me interesa. Lo que escribo sé y me consta que no es de gusto de todos. De hecho, si así fuese habría fracasado estrepitosamente en el objetivo de este blog. Hoy el asunto va de esto: Hablaba el otro día con uno de esos muy pocos buenos amigos y que de camino son estudiantes, cruzando básicamente mensajes, leía algo que me distorsionó mi habitual paz interior: “me voy a tomar más light lo de las Artes Marciales”. Justo ahí me subía la cabreína, no por él, sino por los motivos que sabía se “escondían” tras aquella afirmación.

Cuando se inician grandes proyectos, el universo y sus extrañas leyes hace que surjan “problemas” si no igual de grandes, molestos cual granos en el trasero. Decía Fernández Pujal: “apunta a las estrellas y llegarás a la luna“, y yo digo que es obvio que en el camino saldrán “satélites” que se creen mierda y no llegan a peo que pretenderán desviarte del objetivo. Los temerosos de la verdad suelen agruparse en comunidades del absurdo. Es decir, dios los crea y ellos se juntan. Soy el típico sádico que disfruta observando unos ojos que no saben a donde mirar mientras muestran el temblor de la inquietud al saberse en inferioridad. Hablaré en términos generales esperando que algunos valientes se den por aludidos. Añado y concreto: son una minoría, tan insignificante como para que en ciertos aspectos me pese hacer una entrada así.

En cada X3M Fight que ha organizado con toda la profesionalidad e ilusión el equipo de Soastec en Ecuador, han ocurrido cosas que entran dentro del juego y de las pajas mentales de unos pocos y que no me han ocupado ni un segundo en mi vida hasta el otro día leyendo el mensaje al que hacía antes alusión. Intuía un poco de desilusión por culpa de tanto “obsoleto suelto”. No hay sorpresas. No hay un algo que no supiéramos que ocurriría. No hay calidad para una ofensa posible. Aprendes que en todos los rincones del mundo hay varios tipos de seres idénticamente despreciables. Cabe excluir a los que de verdad quieren aprender (en serio peligro de extinción), que se apartan de cualquier tipo de polítiqueo apestoso y que hoy forman parte de mi pequeño grupo de grandes amigos.

Fauna endémica que se puede encontrar alrededor de la Eskrima. Algunos especímenes pueden agrupar varias características:

– El que sabe que no sabe. Y se lo dejas claro. Él lo ve, pero no quiere perder ese estatus fantasmagórico de maestro de la nada. No tiene agallas para despojarse de sus medallitas de hojalata. Es el genérico, es decir, va de que sabe lo que pasa pero le da a like a todo e incluso comenta … la gracia es que lo hace incluso cuando indirectamente estoy criticándolo a él, me da mucha risa. Estos son los más inadecuados, quería decir inadaptados.

– El que pelotea pero en realidad no sabe lo que quiere y tiene oscuros sueños irrealizables que vienen de una ensoñación retorcida de un pasado demasiado confuso. Dando tumbos (como si lo hubiese mordido un walking dead) se arrima al sol que más le calienta. Busca el camino fácil y lo encuentra. Básicamente es un mercenario sin escrúpulos con cara de no haber roto muchos platos. Confunde el querer con el poder y se alejan del camino voluntariamente.

– El que intenta apartarte haciendo alarde de una inteligencia de la cual carece. Amantes onanistas de la mentira, se creen “Ninjas de la new age” (gracias Maca por el término), cuando en realidad son “descoordinados eyaculadores precoces venidos a más”. Vende humos de estilos “infalibles”, los mejores del mundo dicen. Muestran orgullosos sus certificados, sus viajes, sus sonrisas de paletos a lo terminator. Siempre hay frustrados de la vida que se lo compran todo, ellos – los nuevos Ninjas, se creen así los mejores. Son los que pretenden robar conocimiento para luego no darte crédito y añadirlo a su confuso arsenal estrambótico de técnicas ineficaces.

– El que quiere aprender de cara a la galería. Le encanta el postureo, la sonrisa fácil y el toque en la espalda. Novelero 100%. Cree que lo sabe todo por ciencia infusa (youtube) y no necesita aprender nada porque su estilo prehistórico ya lo tiene todo. Su maestro le dijo que luchó a muerte y sobrevivió. Lo peor es que él se lo cree. Es invencible a pesar de nunca haber luchado. Es la reencarnación de Bruce Lee. Vive en una dimensión paralela en el que su frase preferida es: “eso también lo hago yo”.

Seguro que os suenan sino todas, algunas de estas especies, hay muchas más. Existen donde vayas. Todos comparten un gran complejo de inferioridad a lo “small dick” y curiosamente se ponen de rodillas al primer apretón serio que les das. Justo cuando escribo esta entrada, mi gran amigo Kevin, mientras conversamos de futuros y grandes proyectos, me dice: “Where there is a will there is a way“. Y yo digo: ¡¡¡Así sea!!! Proyectemos de proyectar … sueños y personas por los aires.

Dedicado a quien él ya sabe.

José Díaz Jiménez

José

José

"Si vis pacem, para bellum"

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