Sin verdad no hay Eskrima.

Nadie tiene una verdad lo suficientemente fiable como para creerla totalmente. Mi consejo es, que si quieres encontrar tu verdad, salgas ahí fuera y pelees.

Eskrima sin verdad

Si alguien te dice que puede enseñarte algo sobre la realidad, que tiene un verdad que mostrarte, desconfía radicalmente, puede que esté justo en la dirección opuesta de lo que necesitas para sobrevivir.

Con el paso del tiempo me he ido dado cuenta de algunas «pocas cosas importantes». Quizás una de las que más, y es que no debes fiarte de alguien que no tenga cicatrices.

Recuerdo una frase de una película, «DRAGÓN ROJO«, protagonizada por Anthony Hopkins, en la que se cita una frase que considero fundamental:

“Las cicatrices tienen la virtud de demostrarnos que el pasado ha existido.”

 

«Sal ahí fuera y pelea».

Puede que parezca una frase poco oportuna o radical, es muy de  Eskrima y en esto de la supervivencia no deberían existir las medias tintas ni las líneas rojas.

Si quieres aprender a defenderte, si quieres saber si eres capaz de sobrevivir, alegaré a una cuestión simple y aparentemente nada correcta políticamente hablando; «sal ahí fuera y pelea».

Me voy a explicar, la situación lo requiere: Pelear no siempre es «un acto físico». Si aun no te has enterado de que la película va de ir sobreviviendo a mil y una batallas, vas por mal camino. 

John Lennon decía algo así como:

«La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en lo contrario.»

Así se plantean actualmente la mayoría de sistemas de autodefensa en el mundo actual. Te van enseñando unas pocas cosas fantasiosas, mientras la vida se empeña en lo contrario, se empeña en lo real… y esto se traduce en un peligro muy tangible.

¿Un secreto?

El mundo da mucho asco, no es como crees, siempre supera a la ficción.

¿Tenéis claro que la vida es tener que lidiar con la escoria de la manera más elegante posible, intentando no mancharte mucho las manos del fango que todo lo cubre?

Hay veces que las circunstancias que te rodean requieren un tipo de acción que quieres evitar, pero que no puedes obviar.

Para poder estar en medio de cierto tipo de espirales en una calma relativa, no vasta con que te hayan contado qué tienes que hacer. No basta con haber visto alguna serie de «narcos malotes» o haber leído algún manual para «nerds peleones».

La única manera de saber qué hacer, llegado el momento, es haberte comido con anterioridad unos cuantos marrones de tamañas dimensiones, haber tenido la suerte o a dios de tu parte, y tener la oportunidad de madurar, para no repetirlas, teniendo claro que, por supuesto, esto no es garantía de absolutamente nada.

Eskrima de «trincheras.»

Así es «mi» Eskrima resumida en tres puntos:

  • Todo esto se trata de ir adquiriendo la habilidad de solucionar problemas desde la trinchera, para así ir dando pasos «cortos pero firmes» hacia la «experiencia real«, la que seas capaz de gestionar.
  • Las cicatrices siempre dejan su huella, éstas tienen la fuerza de poder devolvernos al momento justo en el que ocurrió la herida. Si nunca has sido herido, la referencia que tienes es una burda fantasía inconexa con lo que realmente va a pasar.
  • No todas las cicatrices son visibles. Algunas de éstas están escondidas detrás de miradas que se delatan cuando, llegado el momento, muestran un brillo opaco, una calma tensa característica, que se desprende de la esencia aprendida en batallas pasadas.

Así en Eskrima

Esto es así en mi Eskrima. La transferencia está más que clara.

A estas alturas del partido no me fío de nadie que no haya estado en alguna que otra batalla, de las que dejan cicatrices (visibles o no).  Yo ya no me fío de nadie que no haya estado tentado por «el lado oscuro». No me valen malos cuentos de fantasías absurdas que ni ellos mismos creen.

El único protagonista veraz y fiable en la «realidad» es el caos y éste, al ser impersonal, no sabe mentir.

Es fácil de entender:

  • Si no hay huellas de batallas, si quien pretende enseñarte es un vende humo, resulta que estás tratando con un charlatán. «No somos inmortales y no tenemos todo el tiempo del mundo para perderlo». Al nacer contraes una responsabilidad inquebrantable contigo mismo de economizar y simplificar tu vida para ir mejorando. Allá tú con lo que haces.

Algunas pocas cosas claras:

  • Ten claro que en algún momento de la vida tu ego te jugará malas pasadas y te pondrá en peligro.
  • Es decir, tú mismo eres un peligro para ti mismo, sobre todo cuando no te conoces lo suficiente en «situaciones límite.»
  • Ten «mano izquierda», es decir,  más política que en el parlamento. Siendo Eskrimista tiene su gracia la «metáfora».
  • La realidad tiene nombre propio y se llama CAOS, ésta  es personal, intransferible y despiadada. Si alguien pretende engañarte y  ordenarla por ti, aléjate o déjate engañar, pero en cualquier caso, asume las consecuencias de tus actos.

Para terminar con esta entrada es importante una vez más recordar:

La única manera de estar despierto ante la vida, es «salir ahí fuera y buscar pelea,» porque sin «esta verdad» no hay Eskrima ni autodefensa.

Jose Díaz Jiménez

José

José

"Simple but not easy"

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