Volver a entrenar Eskrima (regresar tras la pandemia).

Eskrima y pasión por el arte.

Es importante contar con herramientas para luchar contra la adversidad. Eskrima para mi es la herramienta perfecta.

En su práctica confluyen de forma muy tangible lo interno y lo externo, la parte dura y la parte blanda, y es ahí, a través de las armas, y del movimiento, que podemos anclarnos al arte y utilizarlo en diferentes planos, necesarios éstos, para la supervivencia.

Es un privilegio poder compartir esta pasión mostrando el arte como «facilitador» e intermediario, ya sea en su expresión física combativa, o a través de este blog.

Regresando a Eskrima.

En esta pandemia algunos de nosotros hemos aprendido algo, otros muchos parece evidente que no han aprendido absolutamente nada.

Considero que los extremos se han acentuado mucho más y eso no es nada alentador.

La gente ha estado sumergida en sus mierdas y claro, si no tienen un mínimo de coeficiente intelectual, esa mierda les habrá llegado al cuello y más allá.

Las cadenas pesan y cuando las han soltado, han salido desbocados y sin horizonte conocido, muy irascible, sin norte.

Bajo esta perspectiva Eskrima se presenta como un alegato contra la desidia.

La práctica de cualquier arte marcial debería proveer de herramientas suficientes para hacer frente a la gestión del estrés que ha supuesto una situación tan estresante y desconcertante como la que hemos/estamos viviendo con el Covid-19.

La realidad es que no ha sido así, el desequilibrio ha sido evidente.

Entiendo que hay caminos confusos que te empujan a la dirección menos acertada en los momentos menos adecuados. Ahí es donde debemos valorar y calibrar nuestro camino.

En mis momentos «más dispersos» durante esta Pandemia, haciendo frente a la enfermedad, haciendo frente a la pérdida de libertad (esto ha sido un secuestro en toda regla), la práctica de mi Eskrima, el movimiento fluido, lento y consciente con mis armas, ha significado la diferencia entre la oscuridad y la luz que provee la sensación de poder levantarte y seguir luchando, de ser uno mismo a pesar de las circunstancias.

Eskrima grupal.

Ser parte de un grupo (aunque sea reducido) para mí es fundamental, somos seres sociales, no creo que tengamos dudas al respecto.

En mi caso, ser selectivo con la gente que me rodea en Eskrima y en la vida misma es importantísimo. Tal y como yo lo veo, compartir Eskrima es compartir energía.

La adversidad existe para ser afrontada. Eso me enseñaron. No puedes hablar de lucha si no has luchado, no puedes hablar de realidad si nunca la has vivido, o al menos no puedes hacerlo con la entereza y credibilidad que confiere las cicatrices con las que lidia tu alma.

Desde que todo esto comenzó una de mis metas era volver a practicar y compartir esa experiencia con «mi grupo» de Orihinal Eskrima en «Fluxus Málaga»(nuestra casa), retomar el contacto con «los míos». Era importante volver a sintonizar con ciertas cosas que son invisibles y tienen mucho poder.

Movimiento Eskrima.

Si te centras en el movimiento y tienes clara la dirección, lo demás es pura repetición, conciencia y libertad.

El concepto mismo de poder fluir con las armas, rodeado de gente que quiere aprender contigo, hace que la Eskrima cobre mucho sentido, hace que el esfuerzo de rescatar (con humildad) la esencia de un arte denostado por la farándula se convierta en «una carga» mucho menos pesada.

El 26 de Junio fue una gran día. Un viernes más, pero único en sí mismo. Volvíamos a entrenar Eskrima en Fluxus Málaga.

Haber sobrevivido a la PANDEMIA, a pesar de los pesares, con una sonrisa en la cara es el tributo más sano que debemos a nuestros ancestros.

Ver gente que te rodea, reflejadas en el mismo espejo, el ruido de la vida misma centrado y compartido un espacio físico determinado, personas blandiendo sus armas, hablando entre ellos, sonriendo, celebrando y moviéndose sin reparos, buscando aprobación y/o concentración, el deleite del que ha llegado de nuevo a su templo, el relax de saberse en sintonía… todo ello forja a fuego ese instante en el que todo lo ajeno a Eskrima se olvida para estar presentes en la práctica.

Momentos que no se olvidan.

Hay momentos que no pueden ser olvidados, la honestidad de la práctica fija estos instantes de resilencia que se viven en grupo construyendo recuerdos que te acompañan para el resto de la vida.

Regresar con la cabeza bien alta es regresar con pasión. Ese viernes de práctica fue un gran día y no sólo por la Eskrima en sí, que también, si no porque nos rescatábamos a nosotros mismos blandiendo armas para hacer frente a «la oscuridad.»

El acto más poderoso que se puede hacer es el de agradecer. Así que GRACIAS a todos los que estuvisteis, todos sois/somos mejores que antes, viendo lo visto, eso significa mucho, deja claro de qué elementos estamos hechos.

Gracias a los que volvisteis, a los que no pudieron venir y al que no quiso volver. El equilibrio se basa en caer y volver a levantarse y una vez en pie seguir caminando sin importar mucho qué camino tomes, mientras la dirección sea la adecuada.

Frases y Eskrima.

Termino con una frase del Maestro Cervantes, vilipendiado últimamente por la ignorancia de aquellos, cortos de miras e inteligencia, que interpretan la historia a su antojo:

Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.

Jose Díaz Jiménez
José

José

"Simple but not easy"

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