Despistes al por mayor. Parte 1. Eskrima views.


Insistiré en la idea de las transferencias e interferencias que ocurren entre las distintas artes, pero también desde las manos vacías a las armas y viceversa. Escribo otra entrada técnica, esta vez con alguna ilustración de lo que me gusta denominar “despistes al por mayor“. Cosas “misteriosas” que suelen hacer cuando aterriza en Eskrima. La estadística no falla, el 90% (siendo generoso) que viene de otras artes y/o estilos cae en los mismos “errores”. Analizaremos algunos de ellos.

Podría hablar largo y extenso del asunto, aun así intentaré ceñirme a alguna de las incidencias más comunes.

a) Primer supuesto. Mano izquierda baja, “buscando calderilla”.

Si en manos vacías no harías esto peleando (mano izquierda abajo).

Si en manos vacías no haces esto (mano izquierda abajo – brazo delantero extendido) …

Por qué si haces esto con armas.

… por qué sí lo haces con armas?


La imagen parece evidente pero es más común de lo que imagináis. Aparte de no ser un gran modelo de fotografía y trascendiendo la estética, observamos la posición baja de la mano izquierda y el brazo armado extendido (que trataremos en otra entrada). Son cosas que corrijo constantemente (incluso a gente que ya lleva un tiempo entrenando), conceptos simples que se repiten y que considero importante analizar.

Estudiemos: Mano izquierda o no armada* en posición baja.

Suelo decir en clase aquello de: “Sube la mano izquierda, deja de buscar calderilla en tu bolsillo” o directamente les doy un “golpecito” de atención con mi arma. No me gusta poner ejemplos de manos vacías, pero a veces es un buen recurso. Si cuando luchas sin armas no haces lo que ves en la primera imagen (inimaginable en boxeo), ¿por qué se suele hacer cuando hay un arma implicada? Todo tiene su explicación.

Lo que define a un buen Eskrimador es el uso de su mano izquierda. En cualquier distancia en la que luchemos hay que protegerla ya que será un objetivo importante para nuestro adversario. Debemos tener presente que si la posicionamos tan baja, su uso se verá limitado, estará demasiado lejos de cualquier tipo de acción. En distancia larga la mano no armada ofrecerá posicionamiento y equilibrio, en distancia corta sin esa mano estaremos perdidos.

Suelo corregir el asunto de varias maneras, la más común es pasar directamente a la acción desde sparring, cada vez que la posición de la mano no sea la adecuada lo más acertado será controlarla o golpearla (la experiencia se fijará mucho mejor). Desde esta perspectiva la mente entra en un estado mucho más ofensivo. Así, trabajando “solo bastón” (especialización relativamente moderna), podemos transferir a la mano izquierda el concepto de “dos armas”, de tal manera que ahora no puede estar estática ni baja, debe moverse constantemente.

Es éste un reflejo interesante, la atención de nuestro cerebro se centrará totalmente en el arma (un agente extraño a nosotros), todo lo demás pasará así a un segundo plano. Sin ser conscientes del todo y por falta de entreno en estos menesteres, nos pondremos en peligro de forma automática, debemos trabajar ciertos aspectos técnicos por condicionamiento para así modificar significativamente nuestro posicionamiento. El uso de herramientas supone un esfuerzo extra para nuestro cerebro a nivel neuronal, si a esto le añadimos el ingrediente “estrés”, tenemos un largo camino para explorar y mejorar que  encuentra en la Eskrima a un gran aliado.

Continuará…

José Díaz Jiménez

* Me referiré indistintamente a mano izquierda o no armada.

José

José

“Si vis pacem, para bellum”

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