Eskrima; «si quieres pelea, solo tienes que buscarla».

Es más simple de lo que imaginas, si quieres pelea, si quieres poner en contexto real todo eso que dices que haces, busca pelea (física o metafísica), porque te aseguro que la vas a encontrar.

Eskrima «peleante»

En un mundo en el que todos se refugian detrás de un teclado, de una identidad falsa o de un nickname (cada vez más absurdos), en la comodidad e impunidad que confiere el salón de tu casa, parece que cada día es más fácil hablar sin importar qué, cómo y sin rendir cuenta alguna.

En mis tiempos, si decías algo que no debías, te equivocas o te creías algo, siempre había alguien a bajarte los s humos y pagabas las consecuencias.

Era un equilibrio complejo pero efectivo, al menos te quedaba la certeza de que aquello que decías podría ser defendido, «ofendido» y reparado.

Cuidabas las formas y los modales. Y si no lo hacías ya sabías a lo que te exponías. Si no era así, sí no ocurría nada, pues ya se sabía el resultado de la disputa porque quedaba claro quien era el fantasma o la razón que llevabas.

Si quieres pelear, no seas memo y busca pelea. Parece un consejo de otra época, pero hay que leer entre líneas para abrir un poco la perspectiva y entender de qué estoy hablando con propiedad.

Acércate al que (o a lo que) te incomoda, acércate a ese al que criticas o por ende te critica en la distancia, a eso que te limita o atemoriza… y sin miedo, porque de este mundo al final todos salimos de la misma manera, soluciona tus diferencias.

Hay muchas formas de pelear, la más efectiva es dar la cara y afrontar con entereza tus miserias, hacerte valer, defender tus ideales sin mentirte a tí mismo… y si hay que defender algo con las armas, pues la diversión estará asegurada, para eso deberíamos entrenar.

Puede que parezca sugerentemente violento, pero es que al final todo se reduce a un juego de palabras wikipédicas que vienen a querer simplificar el asunto… «el que golpea primero golpea dos veces», no esperes a que la vida te de el primero.

Deja de preocuparte por ciertas cosas. Sea como sea, digas lo que digas, hagas lo que hagas, incluso si no lo haces, siempre habrá un tipo con cara de «nerd» detrás de unas teclas, gordo (mast que ancho) dispuesto a sentar cátedra, criticarte, insultarte y por supuesto, todo con el beneplácito de unos esbirros que sustentan su ego amorfo, sin mover un dedo más allá de su ratón…

Así que cada uno a lo suyo y si tienen valor que te busquen, monte escondas, que te encuentren y que las armas hablen por sí solas.

Vive y dejar vivir me decían de pequeñito… luego, después de más de un palo, aprendí que a veces, cuando no te dejan, cuando te buscan, cuando te molestan, cuando hay algo o alguien que te incomoda… el mejor remedio es plantar un buen garrote en mano y empezar a varear por doquier.

Si te critican, que lo hagan. Si te insultan, que lo hagan. Si vienen a buscarte, que te encuentren.

En mi camino de Eskrima tan sólo he tenido que prometer una cosa; «never say no to a challenge» (ante cualquiera o ante la vida misma) y mirando alto, desde lejos, con perspectiva… nunca he estado tan orgulloso de ello como ahora.

Eskrima y pelea como «el truco supremo»

Pelear (de enfrentarse con todo a pesar de cualquier pesar) es el truco de todo esto, que no te convenzan de lo contrario. Si nunca lo hiciste, mal vamos. Si nunca lo buscaste, mal vamos. Si nunca la encontraste, mal vamos, puede que te encuentre sin que tú la esperes. Pelear no es morir, pero morir (metafóricamene hablando… o no) debe estar incluido en tu forma de entender tu camino.

Peleate y habla menos (o al menos ten la capacidad, las agallas y/o los cojones – ovarios de demostrar lo que dices) porque llegarás más lejos.

Vamos a ser claros, vivimos en una sociedad de blanditos donde enfrentarse a uno mismo está sustentado por técnicas espirituales y de mercadotecnia que cuestan demasiado caras como para ser reales. Un buen guantazo (con la mano abierta no pasa nada) en cualquiera de sus direcciones, sentidos y realidades a veces solucionas muchos traumas.

Eskrima ilumina a varazos y si no despiertas al menos te vas calentito.

Si sigues este simple consejo, el día de mañana podrás mirarte a los ojos y sonreír como un valiente, en vez de esquivar tus propios ojos, que te rehuyen inconscientemente, avergonzados de ti mismo, por sentirte un poco más cobarde cada día (dependerá de tu escaso nivel intelectual).

Ese momento de lucidez áspera llegará tarde o temprano, no haber sido un «buen hombre» será uno de esos fracasos estrepitosos que viniste a evitar en esta tu vida, esa que ahora carece de sentido, porque no has venido a pelear.


Jose Díaz Jiménez
Jose

Jose

Expect the unexpected...

2 comentarios

  1. Parafraseando al capitán Alatriste del maestro Reverte:

    «-No queda sino batirnos añadió el poeta…

    -¿Batirnos contra quien Don Francisco?

    -Contra la estupidez, la maldad, la superstición, la envidia y la ignorancia -dijo lentamente, que es como decir contra España, y contra todo.»

    Gracias José.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.