Eskrima Style. En el ojo del huracán.

Estar en el ojo del huracán ocurre justo en el instante de la acción donde el tiempo se ralentiza. Todo es cuestión de prepar(acción) y una gran dosis de suerte.

Se me viene a la cabeza aquella famosa frase de Alea iacta est (la suerte está echada). Hay momentos en los que no hay decisión posible, la decisión ya está tomada. Entras y luchas o te quedas observando como todo pasa. Mientras miras y no te mueves, los “problemas” (de muchas formas y con muchas caras) ya te alcanzaron.

Las fantasías de gimnasio están genial en un contexto determinado, pero cuando la realidad se te viene encima, en el momento más inesperado, todo cambia. Todo se relativiza, aprendes rápido que estar en el ojo del huracán te hace vulnerable y fuerte al mismo tiempo.

Una situación real se parece muy poco a lo que entiendes por entrenamiento de combate con tus compañeros/competidores/contrincantes. En estas acciones combativas hablamos de duelos pre-establecidos dentro de unos rangos pactados de “realidad”. Básicamente y simplificando: sabes cuando empieza y cuando termina la acción .

En la vida real no sabes el momento exacto en el que todo va a comenzar. En ocasiones depende de tu templanza, de la capacidad que tengas ese día de gestionar el estrés. Puedes intuir ese instante, sabes que va a ocurrir por cómo se van desencadenando los acontecimientos. Esperas el momento en el que salta la chispa. Esa incertidumbre forma parte del “juego” al que te somete la realidad.

Entonces “la oscuridad hace acto de presencia“. El ambiente cambia de repente. Dejas de pensar y comienza el baile. Lo que más desequilibra la balanza con respecto a lo que ya conoces es que no sabes cuando ni cómo va a terminar la locura.

La realidad alimenta el lado oscuro. La violencia se mueve en una espiral desenfrenada, gira cada vez más rápido, sin orden, sin forma y sin lógica alguna. Esta sensación, esa incertidumbre en manos del caos es precisamente la que lo cambia todo..

Orihinal Eskrima storm

Ahí fuera no hay límite de tiempo y sí muchos enemigos periféricos (invisibles). El medio en el que te mueves no es nunca el más adecuado, los daños son imprevisibles. No hay nadie que controle ese momento. Eres responsable de todo y de nada.

Los “duelos” (uno contra uno), tanto en Eskrima, como en otras artes marciales combativas, son una forma de “entrenamiento deportivo” muy digno y valioso. Debemos tener claro que dentro de la ejecución de este método, por más que pretendamos acercarnos a lo que consideramos real, siempre habrá muchos factores que nos alejan de ésta sin remedio.

Cambiar parámetros y circunstancias, añadir variables, tener mucha imaginación y trabajar la visualización son algunos de los tips más importantes para la práctica de nuestra Eskrima. La habilidad con las armas es fundamental, la capacidad de reacción ante una situación desconocida también.

Sólo en situaciones extremas sabremos de qué estamos hecho. Acercarnos un poco a esas circunstancias a través del combate a pleno contacto considero que es básico, imprescindible y fundamental.

Hacía referencia recientemente a cómo en una situación real lo más imprevisible es posible. Esperar lo inesperado (expect the unexpected) es quizás la mejor de las Fightlosofías

Seamos honestos señores, esa realidad de la que tanto hablamos no es plato de buen gusto. Si a alguien le gusta ese sabor ácido, ese temblor después de la batalla… es porque en algún momento y de alguna manera (da igual la proporción o la intensidad), se convirtió en un sociópata y aun no se lo han dicho. La Eskrima está lleno de ellos. Y no es ningún problema. Por eso combatimos.

José Díaz Jiménez

José

José

“Si vis pacem, para bellum”

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