Eskrima y lo «cool» de lo táctico.

Desde el punto de vista de alguien que vive en un país occidental más o menos civilizado, sobre todo teniendo en cuenta cómo se ha conformado todo después de esta «plandemia», como profe de Eskrima, trabajador nocturno de seguridades y , padre… me surge una inquietud ¿Podríamos dejar de hacer que todo lo táctico pareciera tan «cool»?

Eskrima, herramientas y armas.

Un arma es principalmente una herramienta. Considero que esta es una perspectiva bastante adecuada. Si nos centramos en este asunto (que ya he tratado hace años en este blog), en esta «UTILIDAD PRINCIPAL», un arma dejará inmediatamente de ser un juguete con el que parecer «cool», y se convertirá en algo imprescindible para «sobrevivir» (en diferentes niveles e intensidades) en el medio en el que vivimos.

Pensemos por un momento en un cuchillo, uno utilitario, nada que ver con el «rambo style» al que quieren acostumbrarnos. O es táctico, mimetizado y con diseño agresivo o parece no sirve… Si enseñamos a nuestros niños a usar el cuchillo como una herramienta (como lo que debe ser para ellos), llegarán a respetarlo como tal.

Si les enseñas que hay que tener precaución al usar un filo, explicando las consecuencias y dejando cierto margen de peligro expuesto (porque no hay otro remedio), un cuchillo jamás será un juguete. Yo hago que mi hijo tenga una «relación sana con las armas». Es una cuestión de prioridades, de «educa-acción».

Desde que casi empezó a andar le he repetido y enseñado qué son armas (tengo palos y armas repartidas por casa, como todo buen eskrimista), que hay que respetarlas, darles el uso adecuado y no jugar con ellas.

Así cuando él corta algo con un cuchillo, o lo lleva a la mesa, me ve entrenar con armas… sabe que debe tener todos sus sentidos puesto en lo que está haciendo, cómo portarlas o mantener la distancia para no hacer o no hacerse daño…

Eskrima y educación.

Al igual que enseñamos seguridad vial, seguridad contra incendios, prevención ante emergencias… deberíamos ser capaces de enseñar desde pequeños a la gente a utilizar herramientas y que no es nada «cool» parecer un asesino con armas de juguete (todo lo contrario, es lo más patético imaginable)…

Cuando pienso en cuchillos por ejemplo y hablo de portar un arma suelo argumentar: ¡GRACIAS A DIOS yo abro más cajas con mi navaja que a personas en canal!

Cuando conducimos, por ejemplo, nos enseñan a dejar suficiente espacio entre nosotros y el coche de delante para que en caso de que se detenga tengamos suficiente tiempo de reacción para maniobrar. No tenemos conciencia de que un coche es un arma, es una herramienta que usamos para transportarnos, aunque es evidente que podemos tener un accidente y atropellar a alguien, no «jugamos a ser kamikaces».

Si queremos que nuestros hijos tengan cierto nivel de conciencia con respecto al mundo, les enseñaremos a estar atentos a todo lo que les rodea, a establecer límites y a tener claros ciertos protocolos de actuación que podrán ayudarles (como marcar el número de emergencia, saber de memoria a dirección donde viven, acudir a la policía como personas que están para ayudar…).

Luego están las artes marciales, desde el juego y desde lo lúdico, irán construyendo personas resolutivas, seguros de sí mismo y disciplinados.

Eskrima education…

Si todos hiciéramos estos desde nuestra tierna infancia, habría menos estafadores y aun menos crédulos que se dejan estafar en todo este mundillo de las armas.

Si no has pasado por este proceso, cuando llegues a mayor te creerás todas las patrañas de alguien que te dirá aquello de «yo soy tu padre» para acercarte al lado oscuro del peligroso juego de las armas y te hará parecer muy cool disfrazado de táctico patético. 

PD:

Si yo viviera en un país donde existieran los secuestros rutinariamente, o donde a cada esquina la vida propia corriera peligro, o en un sitio donde por circunstancias tuviera que ir armado (…), éstas no serían nada «cool» (de hecho serían lo más económicas posibles por si necesitara deshacerme de ellas), no habría nada de juego en usarlas, porque la realidad es tan asquerosa e imprevisible que disfrazarla de cualquier otra cosa te acercará peligrosamente a la dirección menos deseada.

Peor claro yo no soy nadie para decir qué se debe hacer, para eso ya están los famosetes de lo táctico vendiendo sus juguetitos a niños  adultos que no han sabido madurar… allá cada uno con sus ideas «cool».


Jose Díaz Jiménez

Jose

Expect the unexpected...

Un comentario

  1. Las estrellas de la Eskrima acaban estrelladas y estrellando al personal, esto último es lo más triste.
    Gracias José

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